Un campeón a los mandos

Un relámpago a ras de asfalto
Eduardo Escandón, en el circuito de Tremañes. / Aurelio Flórez

El gijonés Eduardo Escandón logra el bronce en el mundial de radiocontrol Touring Gas

Dani Busto
DANI BUSTOGijón

Depósito lleno. Motor a punto. Amortiguadores hidráulicos ajustados. Yruedas bien ensambladas, listas para su estreno. El coche está preparado, en parrilla, y el semáforo cambia de color para dar la salida. Dentro del vehículo tan solo falta el piloto. Pero no hay por qué alarmarse, el conductor se encuentra situado a varios metros de la pista, en el palco, desde donde manejará el coche, junto al resto de competidores. Así comienzan las carreras de coches de radiocontrol, en las que Asturias cuenta, desde hace ya varios años, con un destacado representante a nivel nacional e internacional.

El gijonés Eduardo Escandón se subió al podio del Campeonato del Mundo de radiocontrol 1/10 Touring Gas disputado recientemente en Miami, tan solo superado por el inglés Kyle Branson, que fue segundo, y el japonés Naoto Matsukura, nuevo campeón mundial.

El piloto asturiano, de 28 años, corre en la actualidad con la escudería gallega Cotén, con la que dio un importante salto a nivel internacional. En su palmarés destacan dos títulos cosechados en el Campeonato de España de la categoría (2013 y 2014), y el segundo (Valencia, 2014) y tercer puesto (Francia, 2017) en el Campeonato de Europa. A estos registros se suma ahora el bronce del mundial.

Sus comienzos en el mundillo del radiocontrol fueron, como otros muchos jóvenes, con un regalo navideño: un coche teledirigido de gasolina, que empezó a rodar en el parking de El Molinón. Pronto se estrenó el circuito gijonés, en las instalaciones de Tremañes, y el hobby de Eduardo Escandón fue en aumento, al coincidir allí con otros aficionados. «Ahora hay algo menos de gente, pero de aquella sí que había un buen regional», recuerda Eduardo, quien con el paso de los años fue mejorando su destreza al volante al mismo tiempo que los materiales de su vehículo.

Eduardo Escandón, con su trofeo y su coche, en el circuito gijonés.
Eduardo Escandón, con su trofeo y su coche, en el circuito gijonés. / Aurelio Flórez

Su estreno en un Campeonato del Mundo fue en Tailandia, aunque explica que la experiencia estuvo más enfocada «a las vacaciones y a disfrutar», ya que, la carrera, según rememora, «no salió tan bien», aunque afirma que actualmente acude «más preparado» y que se lo toma «más en serio». Su objetivo en Miami, en el que compitieron más de un centenar de pilotos, era situarse entre los veinte primeros, y superó con creces las previsiones. «Cuando nos clasificamos para la final, no teníamos presión de ningún tipo. El trabajo ya estaba hecho», afirma el gijonés.

Tras este resultado, y a pesar de que a estos niveles se enfrenta a competidores profesionales –«te encuentras con gente que, el día después de las carreras, sigue en el circuito probando piezas nuevas»–, Eduardo Escandón se ve «con mucha motivación para seguir», a pesar de que esta actividad requiere «mucho tiempo y esfuerzo», ya que debe compaginarla con su trabajo diario.

A 120 kilómetros por hora

El modelo de coche que utiliza el piloto asturiano es un Shepherd Velox de gasolina, con el que compite en la categoría Touring Gas de escala 1/10. Estos vehículos alcanzan velocidades de 115 y 120 kilómetros por hora. La configuración y la variedad de ajustes que se pueden realizar en estos coches son muy amplias –amortiguación, anchura, diferenciales de las ruedas, cambio de marchas, flexibilidad del chasis– y además, «cualquier modificación que haces, se nota muchísimo».

Un coche completo de competición puede rondar los mil euros, aunque los aficionados que quieran iniciarse pueden encontrar vehículos eléctricos a menor precio –entre doscientos y trescientos euros–. Eduardo afirma que, al estar patrocinado por varias marcas, esto le facilita los viajes y las mejoras en su Shepherd.

Además, para facilitar la entrada en el mundillo del radiocontrol, la Escudería Cotén ha puesto en marcha una academia de jóvenes pilotos. «Es un hobby muy sano, y si chocas, no te haces daño», bromea el gijonés, quien desea que pronto sigan sus pasos nuevos talentos: «Si pueden llegar a ser campeones de Europa y del mundo, para nosotros sería increíble».

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