Craviotto: «Lo tienen difícil, pero no les falta ilusión»

Craviotto: «Lo tienen difícil, pero no les falta ilusión»
Saúl Craviotto ayuda a una mujer a preparar la comida en una enorme olla. / MANOS UNIDAS

El piragüista olímpico, embajador de Manos Unidas, destaca de su visita a Mozambique que «fue una experiencia dura, pero enriquecedora»

DANI BUSTO GIJÓN.

Veterinarios, mecánicos o deportistas. De momento son niños, pero con los mismos sueños que se pueden tener en cualquier otro rincón del mundo. El piragüista Saúl Craviotto lo comprobó de primera mano durante su reciente visita a Amatongas, una pequeña ciudad, de unos cuarenta mil habitantes, situada en el centro de Mozambique. El cuádruple medallista olímpico ejerció durante una semana como embajador de Manos Unidas en esta región mozambiqueña, donde participó en la inauguración de un polideportivo y visitó a los alumnos de una escuela de Secundaria.

«Más que yo a ellos, fueron ellos quienes más me enseñaron a mí», valora el piragüista ilerdense, afincado desde hace años en Gijón por motivos laborales. En una entrevista realizada por 'Onda Cero', Craviotto explica que este viaje le ha llenado «muchísimo», y que le sirvió para «valorar lo que tenemos en España». La visita a Amatongas fue, según asegura, una experiencia «bonita, dura, pero enriquecedora en el plano personal».

Embajador de Manos Unidas desde el pasado febrero, Saúl Craviotto comenta que allí vio situaciones casi inimaginables para la gran mayoría de españoles. Como ejemplo, en la entrevista asegura que «impacta ver una chabola hecha de barro en la que vive un matrimonio con sus siete hijos, y todos ellos durmiendo en una cama más pequeña que las que podemos tener en nuestra casa». Situaciones, añade, que «ayudan a darte cuenta de que en nuestro país, aunque se pueden mejorar muchas cosas, no nos falta de nada».

En esa misma línea, el piragüista olímpico afirma que se encontró con personas que «son muy felices, porque con pocas cosas se conformaban», aunque recuerda que también hay serios problemas, ya que esa región africana es una de las más afectadas por graves enfermedades como el sida, la malaria y la tuberculosis. «Visitamos un hospital en el que nos dijeron que cada mes se encontraban con veinte o treinta casos nuevos de sida. Es un nivel de infección brutal», lamenta Craviotto.

Tras haber conocido la zona, el palista asegura que se encuentra en un entorno natural privilegiado, y que tiene mimbres, incluso, para convertirse en el futuro en un posible destino turístico que sirviese para mejorar la economía de la región. Pero de momento, los proyectos sobre el terreno, como el de Manos Unidas, están encaminados a la educación de más de un millar de jóvenes.

Como embajador de esta organización no gubernamental, Craviotto dedicó buena parte del tiempo a conversar con los chicos y chicas de la escuela, algo que no le resultó complicado, ya que en Amatongas se habla portugués, al haber sido Mozambique una antigua colonia de Portugal. «Son chavales ilusionados, niños con sus sueños y motivaciones. Unos querían ser veterinarios, otros mecánicos o deportistas... Lo van a tener más difícil que en otros países, pero tienen ilusión por conseguirlo», afirma el piragüista, quien se siente «un privilegiado», porque sus dos hijas «tienen de todo».

En el plano deportivo, las exigencias de la alta competición no se detienen y Saúl Craviotto viajará esta semana a Ibiza, donde estará concentrado con el equipo nacional para llevar a cabo sesiones de preparación de cara a próximos retos. Junto a él estarán Cristian Toro, Marcus Cooper, Rodrigo Germade, Daniel Abad y el asturiano Juan Oriyés.

 

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