Craviotto palea hacia el Olimpo

Craviotto encabeza el K4 que terminó en segunda posición para lograr la clasificación para los Juegos Olímpicos. / EFE
Craviotto encabeza el K4 que terminó en segunda posición para lograr la clasificación para los Juegos Olímpicos. / EFE

El palista afincado en Gijón impulsa el K-4 al subcampeonato mundial y disputará como abanderado los Juegos de Tokio 2020

I. ÁLVAREZGIJÓN.

Voraz coleccionista de éxitos, Saúl Craviotto dejó impreso en las aguas húngaras de Szeged su sello en otra medalla. Una plata ligada a una preciada recompensa, el pasaporte que ayer certificó para los Juegos Olímpicos del próximo año en Tokio, donde ejercerá como abanderado español.

El piragüista afincado en Gijón capitaneó el K-4 hacia el subcampeonato mundial, tras cruzar la meta junto a Marcus Cooper, Rodrigo Germade y Carlos Arévalo solo por detrás de la embarcación alemana, que completó su remontada hacia el primer puesto en el segundo tramo de los 500 metros. El cuarteto español, preparado por el luanquín Miguel García, llegó a acariciar el oro, pero ante el arreón final germano tuvieron que confirmarse con una plata de dulcísimo regusto.

«Es la primera vez que me clasifico a la primera y estoy ahora mismo que no me lo creo. Ya he estado en tres Olimpiadas, tengo 34 años, llegaré con 35 y la gente joven sube fuerte», afirmó tras la prueba Craviotto, que no ocultó que los Juegos de Tokio, los cuartos para él, también pueden ser los últimos. «Me gustaría cerrar una carrera deportiva brillante allí», agregó el ilerdense con la posibilidad de igualar a David Cal como el deportista español con más medallas olímpicas y poner en aguas japonesas un espectacular broche a su laureada trayectoria.

Su décima presea en un Mundial, la quinta de plata, culminó un proceso preparatorio minado, de lucha contra el reloj tras dejar la embarcación el campeón olímpico Cristian Toro a mediados del pasado mes por falta de motivación. Le reemplazó Carlos Arévalo, palista de Betanzos enrolado en Cabo Noval. «Ahora siento mucha rabia liberada y ganas de disfrutarlo. Ir a los Juegos es la ilusión de mi vida y, ahora, a luchar por hacerlo lo mejor posible», señaló feliz el gallego.

«Hemos competido muy bien para la presión a la que estábamos sometidos. Cooper ha tenido un año complicado en tema de lesiones, con Arévalo llevamos sólo un mes montando y me siento muy orgulloso de lo que hemos hecho», argumentó Craviotto, que marca con sus paladas el ritmo de la embarcación que buscará el podio el próximo año en Tokio.

Allí también estarán Paco Cubelos e Íñigo Peña, subcampeones en K-2 1.000, al certificar con esa segunda plaza el pasaporte olímpico en el cierre de un Mundial con destacada actuación para los asturianos Juan Oriyés y David Fernández. El primero fue quinto en K-2 200 y el pixueto sexto en C-4 500.

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