España deja Doha con una medalla y siete finalistas

Lewandoski celebra su medalla de bronce en el 1.500. /  EFE
Lewandoski celebra su medalla de bronce en el 1.500. / EFE

El notable desempeño de Dani Mateo en el maratón, donde finalizó décimo, cierra un aceptable Mundial para la delegación nacional

A. IGLESIAS

España se va de Doha, un Mundial de grandes marcas (a pesar de que la meteorología hacía presagiar lo contrario), con la medalla de bronce de Orlando Ortega (rescatada en los despachos después del infortunio sobre el tartán). Este dato ya mejora la actuación de Londres 2017, donde no hubo medallas; y el número total de finalistas, ocho, aumenta la diferencia, pues en la capital británica fueron solo cinco.

Junto al medallista Ortega, regresan con diploma Adrián Ben (sexto en 800m), Ana Peleteiro (sexta en triple), Javier Cienfuegos (sexto en martillo), los marchadores Julia Takacs y Chuso García Bragado (octavos en 50 kilómetros) y María Pérez (octava en 20) y Eusebio Cáceres (octavo en longitud).

Los ocho suponen casi la cuarta parte de los 34 atletas, uno de los equipos más pequeños de la historia, que componían la selección. «Registros que antes te permitían subir al podio, en Doha no han valido ni para entrar en la final», reflexiona Chapado, que habla de «progresión», aunque en ningún caso quiere lanzar un mensaje de satisfación completa. «No estamos donde queremos, que es entre los cinco o seis mejores países europeos en puntos y medalleros. Nos falta subir el peldaño de la visibilidad, las medallas, pero la realidad de un país no se transforma de un día para otro. No vamos a tener mañana cinco medallas».

El presente nada tiene que ver con lo que se vivió en España años atrás. Hace ya tiempo que se acabó la edad de oro, por ejemplo del 1.500. Sin embargo, los últimos reyes del mediofondo mundial le deben curiosamente mucho al atletismo nacional. A un entrenador que guía sus pasos en Nairobi para que el oro no salga nunca del vecindario: Totti Corbalán es la mano derecha de Bernard Ouma, el 'head coach' de Rongai Athletics, el grupo de Elijah Manangoi y Timothy Cheruiyot, los dos últimos campeones del mundo. Solo Lewandoski, bronce, puso en aprietos a los africanos.

Menos lejos se tuvo que ir Dani Mateo para preparar el segundo maratón de su vida. El soriano, que sigue trabajando en el pueblo, en una granja de cerdos de su familia, consiguió un meritorio décimo puesto en una carrera que dominaron los corredores africanos. Su 2.12.15 tiene mucho valor al igual que su puesto, que le clasifica para Tokio 2020.