MONTAÑISMO

La expedición de Rosa Fernández se queda a 292 metros de la cima del Nevado Sajama

E. A.GIJÓN.

Repiten los montañeros, los expertos, aquellos que han vivido experiencias en las cimas del mundo amenazados por los fuertes vientos, las temperaturas por debajo de los 20 grados y las condiciones adversas, que son deportistas ambiciosos, pero, en ningún caso, son víctimas de la locura. Especialmente cuando, tal como comprobó ayer la también asturiana Rosa Fernández, la montaña parece decida a resistirse.

El Nevado Sajama (6.542 metros) es el gigante boliviano. Un volcan ubicado en el Parque Nacional Sajama, al oeste del país. La montaña más alta del país dio ayer un aviso de que no estaba dispuesta a dejarse conquistar sin mostrar oposición. Ni por Expedición Reto Pelayo Andes 2019, liderada por la montañera de Cangas del Narcea, que se quedó a tan solo 292 metros de su cumbre.

«Cuando empezamos a subir, el viento no era muy fuerte, pero hacía mucho frío, sobre 24 bajo cero, lo que mermó las fuerzas de las chicas. Íbamos en grupo, pero Vicky y Estrella marchaban con dificultad», explica la himalayista Rosa. La responsable de la expedición habló en la cota 6.200 con las compañeras que más sufrían los rigores de la montaña.

El sufrimiento era, entonces, muy importante. La cumbre ya está visible. Hay que tomar una decisión. Todas o ninguna. Esa es el criterio. Y decidieron regresar al campo base. «Sobre todo teniendo en cuenta que la vuelta iba a suponer un problema añadido por su dificultad y el agotamiento acumulado», dice Rosa.

Bajo la premisa de «riesgo cero», la expedición regresó al campo alto, donde Paulete fue atendida de principio de congelación en los dedos de los pies y recuperada de inmediato con agua caliente.