La iraní que rompió moldes en la alta montaña

Parvaneh Kazami, durante su excursión al Urriellu esta semana. / L. M. L.
Parvaneh Kazami, durante su excursión al Urriellu esta semana. / L. M. L.

Parvaneh Kazemi, que el jueves se acercó al Urriellu y cerró ayer la Semana Internacional, orgullosa de demostrar «que la mujer es importante en mi país»

J. L. CALLEJA GIJÓN.

«Demostré que la mujer es importante en mi país». Parvaneh Kazami (Teherán, 1970) cerró ayer en el Teatro Jovellanos la 41 Semana Internacional de Montaña. La aventurera iraní, acompañada por el cámara Luis Miguel López, que actuó como traductor, relató sus experiencias en varios de los más complicados ochomiles del planeta en la zona del Himalaya. Pero más que el aspecto deportivo, la figura de esta aventurera reflejó el espíritu de superación al ser mujer en una sociedad tradicional y religiosa como la iraní, en la que apenas cuenta con apoyos para sus expediciones. «Todo lo que conseguí ha sido muy difícil, pues resultó a base de muchos esfuerzos, porque a veces me encontré con situaciones que parecían no tener solución», precisó. Y es que al margen de los obstáculos que encontró para salir de su patria, le negaron el pase a otros países como cuando tenía previsto hacer el Cho Oyu y «me prohibieron la entrada en China».

Después de estudiar matemáticas en Teherán, fue entrenadora de bádminton y guía de montaña hasta que tomó contacto con la misma a los 35 años. Su gran estreno fue el Manaslu (8.163 metros) para hacer posteriormente el Ama Dablam (6.856 metros), el Makalu (8.463 metros) y el Dhaulagiri (8.167 metros), si bien el Kanchenjunga y Gasherbrum II se quedaron en intentos. «En todas ellas logré ser la primera de mi país», comentó orgullosa durante su actuación anoche en el Jovellanos.

Pero su hazaña más relevante, al margen de sus cinco ochomiles, se produjo poco después. Parvaneh Kazami rompió moldes y se convirtió en 2012 en la única mujer que en una misma semana ascendió el Everest y el Lhotse, dos de las más grandes cumbres del planeta. En este sentido, insiste en que lo más relevante para ella es el hecho de que en Irán, «somos tan importantes como los hombres».

La escaladora islámica llegó a Asturias el lunes pasado y estuvo dos días recorriendo la zona de los Picos de Europa, donde conoció el Urriellu. «Ha sido muy especial, porque no conocía una cumbre tan bonita y me voy con un grato recuerdo», concluyó esta iraní que salta todas las barreras.

 

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