El ADN karateca de los Pando Llave

Los tres hermanos realizan una kata, bajo la supervisión de su padre, Gonzalo. / JORGE PETEIRO
Los tres hermanos realizan una kata, bajo la supervisión de su padre, Gonzalo. / JORGE PETEIRO

Los tres hermanos, de 16, 14 y 12 años, practican esta disciplina marcial desde que tenían tres | La más joven de la familia en lograr el cinturón negro ha sido Claudia, que se examinó ante un jurado que evalúa igual a veteranos que a jóvenes

MARÍA SUÁREZ QUINTUELES.

Aunque la etimología del kárate nos presente este arte marcial como una técnica limpia, «a mano vacía», lo cierto es que la dedicación a esta disciplina de los hermanos Pando Llave les ha hecho volver a casa con ellas repletas de logros. Alejandro, de 16 años, Luis, de 14, y la benjamina, Claudia, de solo 12, tienen en su haber tres cinturones negros y un Dan.

A excepción del cinturón negro del mayor, que luce sobre su karategi desde hace dos años, el resto de grados los consiguieron a la vez. El pasado 11 de mayo en Tudela Agüeria (Oviedo). La pequeña es además una de las más jóvenes del país en alcanzar el cinturón negro.

Su padre, Gonzalo, se introdujo en el kárate a los 17 años. Ahora reconoce que esta disciplina, que le valió tanto para la vida como para los estudios, «es como el comer» en su casa. «Se han sobrepuesto a adversidades y están muy enganchados, teniendo que dejar incluso otros deportes para centrarse en el kárate. Para mí es un orgullo como karateka y como padre», explica Pando.

« Ahora para mí esto es más que un deporte, es una fuente de valores», explica Alejandro«De niña lloraba, me parecía muy difícil, pero cogí confianza a base de juegos», dice Claudia

Alejandro logró en Tudela su primer Dan, el primero de los diez grados más altos de este arte. «Me inicié por mi padre y al principio solo copiaba, sin entender el porqué de las cosas. Ahora para mí esto es más que un deporte, es una fuente de valores a aplicar en la vida», comenta el gijonés.

El mayor de los hermanos se entrena cinco días a la semana: dos con Lino Gómez Feito, campeón mundial de kumite, que le prepara en esta categoría, y tres con Ricardo García Mendaña, octavo Dan y 'sensei' (maestro) de los tres hermanos de 16, 14 y 12 años. Sus próximos objetivos pasan por el campeonato regional de Kumite y aumentar su nivel.

También competirá en ese torneo Luis, que a sus 14 años consiguió el cinturón negro en el mismo examen que su hermana. Su meta ahora está en lograr su primer Dan y ese 'honor' se comparte en familia. «Con tres años lo ves como un juego con el que haces amigos. Luego ves más allá. Hay respeto a los demás, autodisciplina y superación al lograr metas como este cinturón», explica Luis.

Entrenamientos a diario

La pequeña de los Pando Llave, Claudia, tiene ya uno en su poder que acredita lo gran karateca que es. La benjamina de la familia ha logrado el preciado cinturón ante un jurado que evalúa igual a veteranos que a jóvenes. «De niña lloraba por me parecía muy difícil, y el maestro me sentaba a verlos desde la escalera. Cogí confianza a base de juegos, corriendo con él, y cuando conseguí el cinturón marrón solo pensé en ganarme el negro», cuenta la jovencísima karateca.

Para Claudia, que ha entrenado casi a diario durante este último año, este arte marcial fortalece sobre todo la mente y la concentración.

«Hasta los dieciséis años no puedo optar al primer Dan, así que tengo muchos años para prepararlo. Volveré al tenis y competiré en kata, mi modalidad favorita», concluye la más pequeña de una familia con el kárate -y la superación-en la sangre.