Kike Álvarez, el decano que ha disputado todas las ediciones

Kike muestra unos duples altos con varios trofeos al fondo. /  MARIETA
Kike muestra unos duples altos con varios trofeos al fondo. / MARIETA

Con 80 años y nueve Pedro Menéndez en sus vitrinas, milita en una peña llena de campeones, el Bar D'Andrea

NACHO GUTIÉRREZ AVILÉS.

Si hay un jugador único en el Campeonato Avilesino de Mus ese es Enrique Álvarez Álvarez (Avilés, 17-2-1938). Y es que Kike, como así se le conoce, es el decano del torneo por derecho propio ya que nadie ha disputado, como él, las 57 ediciones. Se dice pronto. «Espero seguir unos años más, hasta que el cuerpo aguante», dice confesando que el mus y la pesca en la costa son sus dos vicios.

Kike es uno de los integrantes de la peña más laureada, que ahora se ubica en el Bar D'Andrea y que llegó a ganar cuatro campeonatos en el Bar Riosol. Luce en sus vitrinas nueve estatuillas Pedro Menéndez, tres copas del Avilesino y un montón de torneos por parejas o el regional por peñas. «Ganar nos gusta a todos, pero el mus me ha servido para hacer grandes amigos y conocer a personas que merecen la pena».

El decano tiene mucha escuela de naipe y practica con habilidad juegos de magia con la baraja con la habilidad de un joven y no hay forma de pillarle el truco. En 1953 la familia Álvarez abrió el Bar Kike, regentado por su hermano mayor: «Yo tenía 15 años y pasaba muchos ratos allí. Una de las costumbres era echar la partida de mus y solían ir a jugar marineros vascos. Me aficioné y aprendí de tanto verlos jugar, aunque hablaban euskera».

El chaval era avispado y una vez conocidas las bases del mus, una tarde se lanzó al ruedo: «Faltaba un jugador y me pidieron que me sentara en la mesa. Tendría 17 años y ahí me puse». Cumplió su papel y recuerda que los miedos iniciales desaparecieron enseguida, en cuanto dejaron el euskera por el castellano.

También las circunstancias permitieron que haya participado en los 57 avilesinos. En la primera edición -1962-63- estaba en la mili y una vez licenciado tuvo tiempo de estrenarse: «Solo jugué una partida, con Manolo, el que fue guarda de la Rula. Faltaba su compañero». Ganó su mesa, el Kike/Kimpe al Bar Valle y al final del torneo la corona de campeones, la primera de las nueve de nuestro protagonista, que también culminó en El Llagarón, Navelgas, Campiella, los cuatro del Riosol, y D'Andrea. Además ha jugado en los bares Javi, Majabel, La Araña y el Café Coronas.

En estos años ha podido alternar el mus con su trabajo en Hierros Redesa-Peyma y con su vida familiar. Su esposa e hijos -dos chicas, un varón- no se interesaron por el mus, aunque gracias a algunos torneos ganados por Kike se pudieron afrontar pequeñas reformas en la casa: «Un año pusimos la puerta blindada con el premio en metálico y en otra ocasión cambiamos las ventanas», dice no sin orgullo.

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