Márquez obliga a mirar a 2020

Su rendimiento y los altibajos de los rivales fuerzan a estos a pensar en el próximo curso cuando queda un quinto de Mundial aún

BORJA GONZÁLEZBURIRAM.

Si una cosa ha quedado clara en este 2019 es que la combinación Marc Márquez, RC213V y su lado del box en el Repsol Honda, es muy superior al resto. El piloto español está abrumando a sus rivales con su regularidad y su capacidad de adaptarse a cualquier circunstancia y circuito con una moto muy crítica en el tren delantero y a la que él sólo es capaz de sacarle todo su jugo (Cal Crutchlow está sufriendo mucho en este curso, lo que le ha convertido en un piloto intermitente, mientras que a Jorge Lorenzo se le puede dar por desaparecido y sin tener pinta de resurgir). Y todo esto mientras las potenciales amenazas de este conjunto ganador aparecen y desaparecen de un fin de semana a otro sin que sean capaces de demostrar la constancia necesaria para inquietar al actual número 1 de MotoGP.

Ha sido y es tan nítido ese dominio que, desde muy pronto, Márquez está obligando al resto a poner las luces largas y a mirar a 2020 para tratar de encontrar algo que cambie la dinámica de la categoría. Unos cambios fundamentales para diluir esa sensación que reina en el paddock de que el próximo curso podemos tener más de lo mismo, eso sí, en una competición que, por lo menos, es capaz de ofrecer igualdad y espectáculo en el corto plazo de una carrera (cinco de ellas decididas en la última vuelta con diferencias que han ido de las 13 milésimas de Silverstone entre Alex Rins y Márquez a las 213 de Austria entre Andrea Dovizioso y el líder de la general), una vez que en el largo del título la cosa es muy diferente.

Dovizioso y Ducati han asomado puntualmente, más o menos donde se esperaba: Catar, Mugello, República Checa, Austria, con la incógnita de saber qué habría pasado en Barcelona, otro buen circuito para la moto roja, donde el italiano terminó por los suelos en los primeros compases de la carrera por un error de Jorge Lorenzo, que también dejó en fuera de juego a Maverick Viñales y a Valentino Rossi; tampoco pudo mostrarse en Silverstone, al verse implicado en un accidente también en el inicio de la prueba tras un fallo de Fabio Quartararo, además de que estuvo muy desdibujado (como el resto de Ducati) en Misano, en un trazado en el que había ganado en 2018.

El subcampeón de 2017 y 2018, que hace dos años llevó a su rival hasta el último gran premio en Valencia, no ha escondido en las últimas semanas que algo tiene que hacer su marca para tener opciones de pelear por el título, la misma sensación que ha transmitido en público su compañero, Danilo Petrucci, ganador en Italia y que ha entrado en una crisis de resultados desde que Ducati le garantizó su renovación para 2020. «Lo que necesitamos es mejorar en todos los aspectos, porque no hay que olvidar que Ducati está luchando contra el piloto más fuerte de la historia, que además dispone de una moto fortísima. Para lograrlo debemos mejorar todos y en todas las áreas», afirma este último, a la vez que añade que su compañero de equipo tiene el nivel para ganar un Mundial.

Contratos para 2021 y 2022

Y esto de cara a un año en el que todos los pilotos tendrán que trabajarse sus contratos para 2021 y 2022. Entre ellos también Marc Márquez, que renovó en febrero de 2018 antes de comenzar este bienio de éxitos con Honda. Ese contrato, en el que los bonus por objetivos logrados son una parte muy importante del acuerdo, le situó como el mejor pagado según un estudio de la revista Deshibiker sobre los ngresos provenientes del equipo, es decir, salario, dejando de un lado las posibles ganancias publicitarias de cada piloto. Cifraban su sueldo entre los 13 y los 16 millones de euros por delante de Valentino Rossi, con 9 millones de Yamaha y de Andrea Dovizioso,que se embolsa 6,2 millones provenientes de Borgo Panigale.