Mollema se embolsa su primer monumento

M. GARCÍAMADRID.

Desde 1981, Holanda no sabía lo que era ganar el Giro de Lombardía. En aquella edición, Hennie Kuiper fue el vencedor. Treinta y ocho años después, los Países Bajos han vuelto a ver a uno de los suyos ganar el último monumento ciclista de la temporada. Bauker Mollema se proclamó ayer vencedor y lo hizo gracias una vez más a la valentía que le caracteriza. En la exigente subida al Civiglio cuando los favoritos se vigilaban, Mollema lanzó su ofensiva. Abrió una renta superior al medio minuto y se plantó en la meta de Como con margen suficiente para saborear su primer monumento.

«Quizás me hayan infravalorado», apuntó un Mollema que aún no se creía el triunfo que había conseguido. «No puedo creer que haya ganado un monumento», señaló. Lo había hecho y por delante de corredores como Alejandro Valverde, segundo en meta, y Egan Bernal, tercero.

Tras una semana plagada de clásicas italianas llegó el turno de la más importante de todas. La nómina de corredores en liza era inmejorable. Con Roglic, ganador de la última Vuelta a España; también con Bernal, que triunfo en la Gran Piamonte; con Michale Wood, triunfador en la Milán-Turín; y también con un Valverde al que se le sigue resistiendo este monumento.