«La montaña es como un imán que nos atrae hacia ella»

Ruth Moll y Ruth Gómez, en la sede del Club Torrecerredo. /  ARNALDO GARCÍA
Ruth Moll y Ruth Gómez, en la sede del Club Torrecerredo. / ARNALDO GARCÍA

La ciclista Ruth Moll y la triatleta Ruth Gómez rememoran su aventura en el Kilimanjaro antes de iniciar nuevos retos

DANI BUSTO GIJÓN.

Tras aparcar el coche, en Pola de Siero, pusieron los pies en tierra tan solo unos minutos para subirlos, rápidamente, a los pedales de las bicicletas de montaña. Todavía había tiempo suficiente para buscar «caminitos y desnivel» por las sendas cercanas, unas pocas horas antes de participar en la tercera jornada de la Semana Internacional de Montaña de Gijón. La ciclista Ruth Moll y la triatleta Ruth Gómez fueron ayer las protagonistas en el Teatro Jovellanos, donde hablaron sobre su experiencia el pasado julio, cuando alcanzaron la cima del Kilimanjaro (Tanzania), en las modalidades de bici de montaña y de trail running, respectivamente.

Acostumbradas a acumular kilómetros y kilómetros en sus piernas, las dos deportistas aseguraron que la gran dificultad con la que se encontraron en su aventura fue el famoso mal de altura. A medida que ascendían hacia la cima del Kilimanjaro (5.895 metros sobre el nivel del mar), sus cuerpos acusaban el cambio de altitud. «Los últimos kilómetros antes de llegar arriba fueron el momento más duro», recuerda Ruth Moll, tras explicar que se vio obligada a cargar con su bicicleta a la espalda en esa zona, a causa de la nieve y los glaciares. Al margen de la lucha contra la altitud -nunca antes habían practicado deporte a más de tres mil metros-, el resto de la aventura, afirma su compañera, Ruth Gómez, fue «fácil y divertida».

De esta experiencia, Moll, menorquina y afincada en Asturias, y Gómez, madrileña, se quedan con «dos detalles». El primero de ellos, el logro deportivo, tras haber solventado su primer contacto con una cima cercana a los seis mil metros, y el segundo, por el «factor emocional y social», tras convivir con los guías de la expedición. A pesar de haber sufrido algunas penurias en la cima africana, las deportistas son claras en este aspecto: «Nos gusta mucho interactuar con la naturaleza, nos ha encantado. La montaña es como un imán increíble que nos atrae hacia ella». Por tanto, no descartan embarcarse en nuevas aventuras relacionadas con el ciclismo, al trail running y la escalada en 2019. Una disciplina, la de la escalada, que es «totalmente nueva» para las dos. «Nos estamos iniciando en ella, llevamos tres meses aprendiendo desde cero», afirma Gómez.

Ese 'imán' de la montaña atrae con fuerza. En su agenda para el próximo año se encuentran una serie de 'microaventuras'. A falta de atar los últimos flecos, la balear y la madrileña tiene previsto realizar una pequeña escalada en Francia, iniciar después una ruta desde el Muro de Adriano, en Inglaterra, y realizar una competición en el Lago Ness, en Escocia, para a ver quién es capaz de cruzarlo antes: Gómez a nado o Moll bordeándolo en bicicleta. Para completar este 'tour', finalmente, afrontarán la gran prueba: escalar la aguja llamada 'The old man of Hoy', una gran roca alta -137 metros- y afilada que se alza sobre el mar, en las Islas Orcadas.

Por las mujeres iraníes

Otro de los proyectos que ambas manejan, a falta de encontrar patrocinadores, pasa por recorrer parte de Irán en bicicleta, con la intención de «reivindicar el papel de la mujer en ese país», donde consideran que «las mujeres no gozan de la libertad que se puede tener en otros países,». Para recargar pilas, y también para prepararse ante exigentes retos, Moll y Gómez recorren Asturias con frecuencia. Ambas coinciden al señalar que buscan «mucho monte», como el que ya les ha servido «de entrenamiento para llegar a la cima del Kilimanjaro».

 

Fotos

Vídeos