El orgullo de los Llamedo

De izquierda a derecha, Emilo Llamedo Iglesias y su hijo de seis años, Emilio Llamedo Blanco, Milín Llamedo Álvarez con su hijo Maxi de tres años en brazos, Patricia Llamedo y Gimena Llamedo, todos ellos junto al Puente del Sella, en su Arriondas natal. / JUAN LLACA
De izquierda a derecha, Emilo Llamedo Iglesias y su hijo de seis años, Emilio Llamedo Blanco, Milín Llamedo Álvarez con su hijo Maxi de tres años en brazos, Patricia Llamedo y Gimena Llamedo, todos ellos junto al Puente del Sella, en su Arriondas natal. / JUAN LLACA

Desde que ganaron en 1984 Maxi y Emilio, tío y padre de Milín, la saga parraguesa reconoce que no vivió una jornada tan importante en sus vidas EL COMERCIO reúne en Arriondas a la popular familia que presume de nuevo rey

J. L. CALLEJA ARRIONDAS.

La familia Llamedo se siente muy orgullosa del triunfo de Milín en el Sella. EL COMERCIO consiguió reunirla en Arriondas, una semana después de lo que considera la mayor parte de sus miembros «el día más importante» después de que Emilio y Maxi, padre y tío del flamante vencedor de la última fiesta de las piraguas, vencieran en la edición de 1984. No fue un sábado cualquiera ni mucho menos el de la semana pasada cuando el parragués alzó los brazos, junto a Pedro Vázquez, en un apretado esprint ante un once veces vencedor como Julio Martínez y un decacampeón mundial de maratón, caso del sudafricano McGregor. La capital del concejo de Parres vive aún la resaca de la victoria de sus campeones, pero quienes han celebrado con mayor alborozo la consecución de este Sella son sus padres, primos, tíos y hermanos de Emilio Llamedo Álvarez. Todos ellos llevan el emblemático río, a cuya orilla nacieron, y el piraguismo en su sangre. La pala, sin duda, es la verdadera pasión en sus vidas.

Milín, afectado por un virus que le impidió participar este fin de semana en el nacional en Aranjuez donde esperaba sacar el billete para el mundial, seguía en una burbuja pese a esta circunstancia adversa, «porque ganar con un amigo no tiene precio y más cuando no daban un euro por nosotros».

Ahora se siente como un rey en Arriondas y comenta en este sentido que «mi padre siempre me dijo que mucho internacional y muchas medallas por todo el mundo, '¡pero nunca ganaste una carrera de verdad como el Sella!', por lo que ahora tendrá que cederme el trono», comenta entre risas. También espera que su victoria sirva para ayudar al piragüismo en el concejo, «sobre todo, porque hace falta un gimnasio y alguna que otra cosa». Pero lo realmente importante es «haber dado una alegría tan grande a mis paísanos, que era algo que no ocurría hace muchísimo tiempo»

Emilio Llamedo Blanco, su progenitor y ganador en el puente de Ribadesella hace 34 años con su hermano Maxi, directivo del Codis, comenta que «el triunfo de Milín con Pedro fue algo increíble». Relata con emoción a sus 57 años que «seguí la carrera en moto con mi mujer y fue una grandísima alegría verle ganar, habrá que ponerle al frente de la familia». Sobre las diferencias que ve entre el Sella que ganó y este último comenta que «la tecnología ha hecho los kayaks más rápidos, pues antes eran de fibra y ahora son de carbono, y no te hablo ya de las palas». Asimismo, confía en que el deporte de sus vidas reciba más apoyos, «porque salvo estar en el equipo nacional, lo demás es poner dinero».

Su hermano Maxi se emociona en gran medida por la victoria de su sobrino, «aunque me hubiera gustado mucho que mi padre le hubiese disfrutado», explica este veterano de la piragua, que añade con sentimiento que «el 'guelo' le llevaba a todas las carreras desde crío y se compenetraban muy bien con él. Tenían una relación especial», explica en referencia a Máximo Llamedo, fallecido en 2014. En referencia a la época en la que ganó el Sella, apunta que «al margen de que los materiales son mejores, en la actualidad son casi profesionales los piragüistas, tanto en los entrenamientos como en la alimentación».

Por su parte, Emilio Llamedo Iglesias, primo del vencedor del Sella e hijo de Emilio Llamedo Olivera, el relevo de Dionisio de la Huerta -fundador del Sella-, puso de relieve de forma efusiva que «después de llegar (fue décimo en K-1), solté la piragua y fui a abrazarle. Es como si hubiera ganado yo». Y es que ambos fueron quintos en 2017 en Ribadesella, acariciando el podio. Asimismo, el que fuera internacional comentó con una amplia sonrisa que «Milín era el niño de la familia y lo vimos crecer todos, nos dio un alegrón».

Su prima Patricia Llamedo, que en su infancia paleó y estuvo en el Codis casi dos décadas, aún se emociona al recordar lo vivido hace una semana. «Se lo merece por lo mal que lo pasó las semanas antes de la carrera. Para nosotros ha sido lo máximo, no tengo palabras para expresarlo, pues ha sido una de las cosas más grandes que han pasado en este familia».

Gimena Llamedo, secretaria de Organización de la Federación Socialista Asturiana e hija de Maxi, el ganador del Sella en 1984 haciendo pareja con Emilio, subrayó que «tenía tres años cuando ganaron mi padre y mi tío, curiosamente como Maxi, el hijo de Milín ahora, por lo que la victoria de este Sella la disfruté a tope». Así las cosas, relata que a toda la familia «nos vino la imagen de mi abuelo con él cuando le llevaba a las competiciones, porque además tenían un vínculo especial. Fue él quién le enseñó además a coger la pala». Asimismo, relata que «en casa había un cuadro que ponía 'el gran día de la familia' cuando ganaron Emilio y Maxi en 1984 y ahora se repite la historia, es increíble».

Su hermana, la primera

También Helena, la hermana de Milín, la primera en felicitarle en Ribadesella, comentó que «tras una semana de impotencia, pensando que no podía competir, con todos los sacrificios que hizo, me bajé del tren fluvial y no paré de correr hasta poder abrazarle».

Ahora ya se preparan las nuevas generaciones para coger la pala, los bisnietos de los pioneros, con Maxi, hijo de Milín de solo tres años, y Emilio, de seis, hijo de su primo Llamedo Iglesias.

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