Padre e hijo, rivales y compañeros

Jaime y su padre Constantino con el mus por bandera. /  G. R.
Jaime y su padre Constantino con el mus por bandera. / G. R.

Constantino y Jaime Álvarez comparten su pasión por el mus, juegan el torneo en peñas distintas y son pareja en el regional

NACHO GUTIÉRREZ AVILÉS.

En una competición decana a nivel nacional como es el Avilesino de Mus, con 57 años a cuestas, y contando casi cuatrocientos musistas, tenemos historias para todos los gustos. Hoy nos detenemos en la de un padre y un hijo que además de su vínculo de sangre, comparten un ramillete de aficiones, desde sus colores rojiblancos del Sporting a la que nos atañe en este espacio, el mus. Constantino y Jaime Álvarez juegan en distinta peña el campeonato local, pero son pareja en el regional y en otros torneos ocasionales.

Constantino Álvarez Fidalgo (Somiedo, 8-8-1945) no es un cualquiera en estas lides musistas y luce seis campeonatos en su hoja de servicio. Con siete años su familia se instaló en Avilés y tras sus estudios esperaba Ensidesa, la 'fabricona' en la que alcanzó una jubilación de la que sigue disfrutando con 73 años.

Residente en El Pozón, allí conoció el naipe al que sigue enganchado. «Fue en el bar El Portilla, con 24 años, primero mirando, luego jugando, que es cuando de verdad aprendes». Salió buen alumno, campeón en su primera presencia en el Avilesino, temporada 1968-69: «Estaba empezando, pero en la peña se juntaron musistas de mucho peso». Con El Portilla volvió a ganar una segunda vez, 74-75, y engordó su palmarés en Coes Nosa Casa (76-77), Vinos Coes (77-78), Navelgas (90-91) y Casa Germán (2007-08). En estos últimos años juega en el Valsa Mus.

Jaime Álvarez Lora (Avilés, 15-11-1975) es el segundo de los tres hijos de Constantino, «el mayor, Marco, sabe jugar, pero no compite y el pequeño, Richard, pasa de esto». Jaime supo lo que era el mus de ver a su padre, pero a jugar se puso con un amigo, Fran, con quien sigue compartiendo mesa. «Empecé a echar alguna partida con 14 años en La Céltica y allí debuté con 19 en el Avilesino».

Tiene un Avilesino en sus vitrinas, con el Ébano en un 2012-13 en el que además cayó el Regional. Desde hace seis años está en la peña San Agustín, primero en Rías Baixas, con la que fue subcampeón en la pasada edición, y ahora en el Panorama. Jefe de ventas de una empresa de energía, casado y con dos hijos, es vicepresidente de la Unión de Peñas del Sporting y de la asociación de que organiza el Avilesino.

Con una relación tan cercana entre padre e hijo, extraña que no sean compañeros de peña: «Algún día, ya lo hemos hablado, pero de momento nos conformamos con jugar juntos el Regional con el Panorama».

En estos años militando en equipos diferentes, se han enfrentado en la mesa cinco veces, la más reciente hace una semanas: «Me ganó 6-5 en la última jugada, aunque en el cómputo voy ganando yo 3-2...», apunta el hijo, admirador del juego de su padre: «Es muy bueno». Juntos lograron un subcampeonato en el torneo San Agustín y 2.000 euros de premio, dinero bien invertido en el alquiler de una casa rural un fin de semana para toda la familia.

 

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