«La pasión por el voleibol supera todo»

Irene López, jugadora de La Curtidora Universidad, ayer en Los Canapés. /  MARIETA
Irene López, jugadora de La Curtidora Universidad, ayer en Los Canapés. / MARIETA

«Seguiré jugando hasta que el cuerpo aguante», asegura la atacante, que también ejerce el rol de ayudar a las juveniles con su adaptación Irene López, jugadora de La Curtidora Universidad, compatibiliza las canchas con su trabajo de fisio

SANTY MENOR AVILÉS.

Irene López (Avilés, 1987) es un ejemplo más de los esfuerzos que realizan los deportistas amateur para compaginar su vida laboral con la práctica deportiva. La atacante-receptora de La Curtidora Universidad de Oviedo, que regresó al club hace tres temporadas después de unos años trabajando en Galicia, es fisioterapeuta de profesión, lo que no evita que al final del día se desplace hasta Los Canapés para entrenar junto al resto de compañeras.

La avilesina se inició en el voleibol a la edad benjamín en el colegio Versalles, integrando posteriormente en La Curtidora. En el equipo de la ciudad se mantuvo hasta la categoría senior, debutando en Liga FEV. En 2009, sin embargo, una oportunidad laboral la llevó a Galicia. «Allí también llegué a jugar los primeros años en un equipo autonómico, pero después se retiró de la competición y no volví a las canchas hasta 2015, a mi regreso a Avilés», explica.

Sin embargo, para Irene el voleibol lo es todo. «Llevo jugando desde nena y me gusta mucho. Seguiré hasta que el cuerpo aguante, como se suele decir. Aunque a veces tengo que cuadrar los horarios, normalmente me da tiempo a llegar bien a los entrenamientos y a los partidos», asegura. Lo de la avilesina tiene mérito, pues normalmente los deportistas amateur se van cansando de los largos viajes cada fin de semana. No es el caso de Irene, que después de un primer paso por el equipo autonómico de la Curti «para coger el tono, porque venía de mucho tiempo parada», ya se ha convertido en una fija dentro de los esquemas del técnico del primer equipo, Dani Berrio.

Competitiva pero humilde, la atacante bromea con que «para la estatura que tengo no lo hago mal». Su rol en el equipo, sin embargo, no se limita a hacerlo bien en lo individual. Como una de las jugadoras más veteranas del plantel, también le toca ejercer de maestra con las juveniles que dan el salto al primer equipo, experiencia que en su día ya le tocó vivir a ella. «Tenemos suerte porque son chicas muy majas que nos lo ponen muy fácil. Vienen a entrenar y a jugar con mucha ilusión, aceptan los consejos muy bien y la progresión de gente como Alba, Alejandra o Vicky ha sido increíble», analiza. «Son todo lo contrario a unas adolescentes rebeldes».

Objetivo permanencia

Como fisio, a Irene también le toca a veces echarle un cable a sus compañeras. «Bueno, a veces me lo piden, pero es normal. Por ejemplo, esta temporada trabajé algo con Ana por lo del hombro. A ver qué le dice el doctor y ojalá se recupere pronto y, sobre todo, bien». Y en cuanto a objetivos, prefiere ir paso a paso. «Lo principal es mantenerse. Tampoco conozco todavía todas las renovaciones ni los posibles fichajes, así que en principio lo que hay que pensar es en asegurar la permanencia y, a partir de ahí, cuanto más arriba quedemos mejor para todas».

Con muchos años a sus espaldas dentro del deporte avilesino, Irene conoce bien Fundavi y la labor que realiza. «Creo que es una Fundación bastante importante, en el sentido de darle más visibilidad a deportes más minoritarios y con pocos espectadores, como es el caso concreto del voley o el baloncesto femenino. Además, todo el tema de las becas para los y las más jóvenes me parece fenomenal para motivarlos a seguir estudiando», concluye.