Plata de ley para Roza y Vázquez

Pelayo Roza y Pedro Vázquez, en el podio con sus medallas de plata. /  RFEP
Pelayo Roza y Pedro Vázquez, en el podio con sus medallas de plata. / RFEP

El K-4 500 de Saúl Craviotto se impone en su semifinal y luchará por las medallas y el billete para los Juegos Olímpicos de TokioLa pareja asturiana logra el subcampeonato mundial tras una gran remontada

I. ÁLVAREZGIJÓN.

Los asturianos Pelayo Roza y Pedro Vázquez se colgaron ayer la medalla de plata en la prueba de K2 500 de los Mundiales de piragüismo de Szeged (Hungría). Otros dos españoles, Teresa Portela y Carlos Garrote, lograron sendas preseas de bronce en la prueba de K1 200 metros con lo que, además, sellan sus respectivos billetes olímpicos para Tokio 2020.

Pese a su juventud, la pareja formada por el riosellano (Roza) y el parragués (Vázquez) exhibieron todo su potencial durante una difícil prueba fueron en la que fueron de menos a más. Con esa fórmula ascendente, alcanzaron el segundo lugar en el podio y se quedaron a un paso del oro, a solo 35 centésimas de los vencedores, los bielorrusos Stanislau Daineka y Dzmitry Natynchyk.

Roza y Vázquez, que se habían clasificado para la final A con el segundo mejor tiempo después de los bielorrusos, pasaron quintos por el ecuador de la prueba. Entonces iniciaron una espectacular remontada que les llevó hasta el podio al marcar el mejor crono en este tramo. A pesar del brillo de una plata, la lástima es que esta prueba no sea olímpica en Tokio 2020. Esta circunstancia no mermaba la satisfacción de los asturianos, eufóricos en el podio.

«Es un sueño realidad esta medalla y más después de conseguirla junto a Pedro, con quién llevo remando toda la vida», explicaba con una enorme sonrisa el piragüista riosellano. «Ha tardado en llegar pero ha llegado y de qué manera», subrayaba Roza.

«Ser subcampeón del mundo en cualquier sitio es algo increíble pero conseguirlo aquí, en la cuna del piragüismo como Szeged, es insuperable», abundó un feliz Pedro Vázquez, agradecido al apoyo de una afición «que no dejó de animar» y a su compañero: «Conseguir este éxito con la persona con la que llevo montando toda la vida es espectacular».

«Mi compañero Pedro (Vázquez) es una máquina, un trabajador nato que, además, transmite mucha alegría en cada entrenamiento», destaco Pelayo Roza, que no oculta su deseo de «seguir remando juntos muchos años».

A la hora de definir a su pareja, el parragués afirma que es un deportista «muy disciplinado» y que muestra una «mente fría» para saber cuándo hay que atacar. Fue precisamente esa tranquilidad y paciencia lo que les permitió tomar velocidad hacia el podio después de una memorable segun da parte de la carrera. «Me fue transmitiendo calma, conscientes de que había que meter una marcha atrás al final», profundiza Vázquez.

La guinda a la jornada la puso el K-4 del piragüista afincado en Gijón Saúl Craviotto. Junto a Cooper, Arévalo y Germade, el cuádruple medallista olímpico se impuso ayer en la semifinal y luchará hoy por las medallas y el billete a los Juegos del próximo año en Tokio.