Los premios Pico Peñamellera celebran cinco lustros de fidelidad a los bolos

José Antonio Gómez. /  NEL ACEBAL
José Antonio Gómez. / NEL ACEBAL

Los galardones, considerados como 'los Nobel' de esta disciplina, distinguen a José Antonio Gómez, Antonio Rugarcía y a Isidro Álvarez

GUILLERMO F. BUERGOPANES.

El Ayuntamiento de Peñamellera Baja acogió la entrega de los XXV Premios Pico Peñamellera de Bolos, galardones considerados como 'los Nobel' de esta disciplina que, en la presente edición, recayeron en Isidro Álvarez González, jugador asturiano de cuatreada; Antonio Rugarcía Cosío, hostelero de Panes, y el cántabro José Antonio Gómez Núñez, exjugador de birle y monitor.

Los actos comenzaron en el Museo de los Bolos, donde se realizó una fotografía colectiva, para iniciar más tarde el recorrido bolístico por 'El Abedular', una plantación de abedules que recuerdan a los ganadores de las pasadas veinticuatro ediciones. De abedul se hacen los bolos de la modalidad de bolo palma.

De glosar los méritos de Isidro Álvarez se encargó Manuel Calleja Blanco, expresidente de la territorial. De reflejar las virtudes de Antonio Rugarcía se ocupó Esther Canteli, periodista y escritora asturiana. Y de destacar la trayectoria de José Antonio Gómez se responsabilizó el cántabro Julio Braun, historiador de esta disciplina y exjugador de bolo palma, con un brillante palmarés.

Isidro Álvarez González, 'El coloso de Carabanzo' para los aficionados a la cuatreada, nació en Lena en 1943. De él se valoró haberse proclamado en tres ocasiones campeón de España de cuatreada (1972, 1980 y 1984) y dos veces campeón de Asturias. A lo largo de su vida deportiva disputó 98 grandes finales individuales de las que se llevó el triunfo en 67 ocasiones. Formó parte de la selección asturiana y fue reconocido como mejor deportista regional en 1973 y 1980. Durante su trayectoria bolística defendió los colores de las peñas de Lena, Alegría de Figaredo, Hunosa, Blimea y Carbayín. Compitió 18 veces fuera de España, en torneos celebrados en México, Venezuela, Chile, Argentina, Brasil, Bélgica y Alemania.

En Antonio Rugarcía se premió su labor de mecenazgo con la Asociación Pico Peñamellera y su desinteresado compromiso a través del patrocinio de la modalidad de bolo palma en general y con la peña bolística Covadonga en particular. Fue un hombre que, según la organización, entendió el juego de los bolos como la forma de pasar un rato agradable con los amigos, al tiempo que se destacó que a lo largo de su vida no había perdido el sabor de los bolos adquirido durante su infancia en Para y Abándames. También se tuvo en cuenta su patrocinio, desde el año 1967, a la peña de bolos Covadonga, un colectivo del que formaron parte relevantes jugadores de Asturias y Cantabria. Y no quedó en el olvido que, en 1995, Antonio Rugarcía había participado en un capítulo de la serie 'Un país en la mochila', en el que apareció explicando en Panes a José Antonio Labordeta aspectos diferenciadores de las modalidades de bolo palma y birle.

De José Antonio Gómez Núñez, conocido simplemente como 'Toño Gómez', se valoró en su doble aspecto de jugador y monitor bolístico. Como jugador tuvo su momento de gloria en el año 1968, al proclamarse campeón de Cantabria y de España de segunda categoría. Y como maestro se recordó que, en 1986, creó una escuela de bolos de la que salieron varios campeones de España. Desde 2009, Toño Gómez gestiona la escuela de bolos de Colombres, de la que surgió el peñamellerano José Antonio Soberón, campeón de España infantil en 2018.

Los bolos en el adn

Ayer se cumplieron 25 años de la existencia de la Asociación Pico Peñamellera y de los galardones del mismo nombre. Isidro Caballero Sardina lleva cinco lustros como presidente, con un puñado de directivos que le acompañan desde entonces. « Los premios están consolidados, son el 'dni' de la asociación y un referente de Peñamellera y del juego», asegura. «Mantenerse es muy difícil y para nosotros es un éxito seguir ahí ampliando, incluso, programas y objetivos», subraya al hacer repaso de este cuarto de siglo. Recuerda, en esa línea, que la asociación «imparte un taller de bolos, promueve competiciones infantiles y campeonatos regionales, colabora en el Memorial Enrique Posada, y fomentó, en su momento, un partido entre las peñas campeonas de Cantabria y Asturias de bolo palma así como también organizó cuatro campeonatos de España: dos por parejas, uno de veteranos y otro sub 23».

Eso sí, Caballero destaca el valor de unos premios que «sirvieron para divulgar la vida y los méritos de muchas personas, como es el caso de Isidro 'El coloso de Carabanzo', de quien se va a volver a hablar durante esta semana». De cara al futuro precisa que «estamos con ilusión de apoyar los bolos y a quienes practican el juego: federados, no federados, jugadores ocasionales y también a los que pasaban por ahí».

En relación a las cosas que no se pudieron conseguir, apunta Caballero al «intento de formar una peña de bolos competitiva y ambiciosa. Lo intentamos pero no lo conseguimos», lamenta. En el lado de las ilusiones que se vieron cumplidas se refirió «al Museo de los Bolos y a la declaración del juego como Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial».