MONTAÑA

El reto de correr por la montaña con los ojos prestados

Johnny Menéndez estira antes de hacer un rodaje por el Muro de San Lorenzo. /  D. ARIENZA
Johnny Menéndez estira antes de hacer un rodaje por el Muro de San Lorenzo. / D. ARIENZA

«Ante una enfermedad puedes tirar la toalla o sentirte capaz de luchar», explica este gijonés, con un gran problema de visión, que disputará un trail con dos guías

MARÍA SUÁREZ GIJÓN.

El corredor Johnny Menéndez, que sufre una enfermedad visual crónica degenerativa, tiene muy claro cuál es su reto el próximo 18 de agosto en el Trail de Belmonte: «Disfrutar del recorrido con mis guías». Este asturiano, que terminó con éxito la Media Maratón EDP Ruta del Reconquista, afronta la prueba con la idea de completar sus 19 kilómetros en lo que para él es un terreno totalmente nuevo. «Es mi primera carrera en este tipo de terreno, sí hice senderismo y algún pico duro, pero seleccionando el tipo de dificultad por mi problema de visión. Este recorrido requiere un entrenamiento más complejo por ser sobre un suelo variado de tierra, roca, barros, ramas y cuestas con desniveles. Me preparo con 'RunningFiz', y me han dado caña para ello», explica Johnny.

Menéndez reconoce que vive al día, «marcando objetivos cercanos», pero se confiesa «competitivo» y bromea con la posibilidad de «calentarse» durante el recorrido. «La idea es ir a mi ritmo y llegar a meta, si puede ser antes del corte de carrera mejor. Iré saludando a la gente de Belmonte, que se vuelcan con la prueba. Estoy muy agradecido a EDP y a 'Comparte tu Energía', porque gracias a ellos ahora corro con una 'guardia pretoriana' velando por mí», comenta el deportista afincado en Gijón, quien comenzó corriendo con su mujer como respuesta a la enfermedad visual que le fue detectada.

Johnny, que no se considera «ejemplo de nada», explica que su decisión de mantenerse activo forma parte de la actitud que toma ante la vida, y piensa siempre no solo en mantener su ilusión, sino en «transmitirla con optimismo». «Este trail es una nueva oportunidad que me brinda la organización para demostrarme a mí y a muchas personas que padecen alguna enfermedad que ponernos metas está en nuestras manos. Yo encontré esta fantástica afición y volví a tocar mi guitarra después de 24 años dejándola aparcada por motivos laborales. Ante una enfermedad puedes dejarte llevar por la angustia y tirar la toalla, o salir adelante, aprender y sentirte capaz de luchar», comenta con optimismo Menéndez.

«Con los guías acaba uniéndome una amistad grande. La confianza que tengo en ellos es total»

El asturiano define el sentimiento que le une con sus guías como una «emoción indescriptible», y explica que, además de «convertir la responsabilidad en disfrute», son ellos los encargados de cuidarle y «echarle el freno» durante las carreras. «Acaba uniéndonos la amistad porque la confianza es total: me enseñan trucos, me dan consejos y me miman. Yo siempre quiero más caña, aunque sea un poco. En Belmonte les toca a Josema y a Manuel hacerme ir 'por lo segao'», concluye un Johnny que afronta sonriente la cuenta atrás para la prueba.

 

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