El reto pendiente de los Paramio

Nacho, Jesús y Jenaro, los Paramio, en la cafetería Valsa. /  G. G.
Nacho, Jesús y Jenaro, los Paramio, en la cafetería Valsa. / G. G.

Jesús, un musista con solera, su hijo Nacho y su sobrino Jenaro, no cejan en su empeño de hacer campeona del torneo a cafetería Valsa

NACHO GUTIÉRREZ

Entre los cerca de cuatrocientos participantes de las 27 peñas que toman parte hay muchos retos personales y colectivos. Uno de ellos llama especialmente nuestra atención: hacer campeona del Avilesino de Mus a su peña, una de las clásicas del torneo, la cafetería Valsa. Una empresa de la que participan los catorce musistas que conforman el equipo, pero sobre todo los Paramio, el padre Jesús, el hijo Nacho y el sobrino Jenaro.

«No cejaremos en el empeño. La pasada temporada conseguimos el campeonato de Asturias por peñas y queremos que Seve -el propietario del local- tenga un Pedro Menéndez en las vitrinas y poder dedicárselo a Campana», compañero del Valsa fallecido hace un año.

Jesús Paramio Urrutia (San Juan de la Arena, 2-1-1951) es un mítico musista, para muchos de los mejores jugadores que ha dado el mus en esta villa. Ahí son nada sus diez campeonatos repartidos entre las peñas Pachín, Navelgas, Taberna del Marqués y Riosol. Eso en lo que atañe al Avilesino, porque fue campeón de España en 1985 con Asturias.

En esa cita ya formaba pareja en la mesa, desde que coincidieron en el Navelgas, con Litri, el más laureado del Avilesino. Formaron una dupla temible que ganó dos regionales y una interminable lista de torneos. El que ganaron en el hotel Las Lomas, cuando aún vivía la peseta, fue un coche para cada uno que cambiaron por su valor, un millón. Jubilado en la Cooperativa Avilesina de Transportes, a los 68 años disfruta en su tiempo de ocio de la pesca deportiva desde embarcación y el submarinismo, y del mus, al que se aficionó de veinteañero en el G. E. Ensidesa. Además de las peñas con las que fue campeón, jugó con Los Mismos, El Caliero y desde hace diez años al lado de casa, en el Valsa.

Allí se reencontró con Nacho Paramio González (Avilés, 18-7-1977). El hijo no se aficionó al mus por el padre, fue con la familia en La Arena, con los tíos y los primos, uno de ellos Alberto, que ha hecho sus pinitos en el Avilesino con Ca'Lolo. Nacho, que juega desde los 16 años en el Valsa, se apunta al reto de llevar al equipo a lo más alto y de paso estrenar un palmarés en el que luce el regional del pasado año y dos subcampeonatos con La Paloma, y otros dos segundos puestos en el Avilesino. El quinto puesto en el Master de España con José Luis Gálvez como compañero, refrenda este año su condición de mejor jugador de su peña, con 23 ganadas de 33 partidas, en el top 15 individual.

Un año después de empezar Nacho se apuntó al Avilesino Jenaro Martín Paramio (Avilés, 11-5-1978). Han jugado juntos siempre y desde que el padre está en el Valsa, se rotan como compañeros cuando están los tres: «No le llegamos ni a la rodilla», dicen los primos para referirse a la calidad musista de Jesús Paramio. Y eso que el hijo mejora sus números: «Son los años», dice el padre, que ha dejado huella y lo sigue haciendo en el Avilesino.