Pesca

El salmón distrae con sus números

El ribereño Juanjo Peruyero pruebó suerte ayer en la zona libre Rozaones, en el Sella. / NEL ACEBAL
El ribereño Juanjo Peruyero pruebó suerte ayer en la zona libre Rozaones, en el Sella. / NEL ACEBAL

Pese a las 112 capturas más que en 2017, el balance se aleja de la media de las últimas décadas y el colectivo piensa que el futuro pasa por la repoblación

J. L. CALLEJA GIJÓN.

Los 598 salmones precintados en los ríos asturianos esta temporada no son más que el fiel reflejo de los problemas que existen para recuperar esta especie en la región del sur de Europa en la que más población de salmón atlántico hay. Pescadores y ribereños arrancaron 2018 con la confianza de volver a las cifras medias de las dos últimas décadas, con números cercanos al millar. De hecho, en 2011 (1.044), 2012 (1.301), 2014 (1.205), 2015 (1.094) y 2016 (1.134) se rebasaron estos registros. Pero no ha sido así.

Si se toman como partida las cifras del año pasado (496 capturas), los resultados han mejorado, pero de forma insuficiente. En 2017 se produjo una gran sequía, con los que podía pensarse que, en 2018, un curso que ha venido acompañado de una abundancia de aguas, el balance total de la temporada se acercaría al millar.

El colectivo de pescadores tiene claro que las medidas proteccionistas para la supervivencia del 'monarca' de los ríos deben mantenerse. No obstante, la mentalidad de aquellos que habitualmente se acercan al río ha cambiado sustancialmente. Cada año se acepta mejor la disciplina de pesca sin muerte, las repoblaciones crecen y las iniciativas como el Proyecto Arca se asientan, lo que invita a pensar que la especie se recuperará.

De los 598 ejemplares precintados esta temporada, el 51% de ellos fueron echados a tierra a cebo natural, el 32% se pescaron a cucharilla y el 5% se capturaron a cucharilla.

El Narcea volvió a ser, con 300 capturas, el más productivo. Y eso pese a las abundantes riadas en el tramo decisivo de la temporada. Vuelve a convertirse en el río salmonero por excelencia, con medio centenar más de ejemplares. También, el Sella, con 203 salmones, vivió el mismo incremento, aunque a sus orillas se advierte que deberían de haberse pescado muchos más porque los hay en sus aguas. Por su parte, el Cares, con 57, se mantiene en los números de 2017, ya que solo dio dos salmones más.

La peor cara la ofrece la zona occidental. El Eo aportó ocho capturas menos y el Esva repite con diez, al borde de que se imponga la veda, aunque sus ribereños se resisten.

Ante este panorama, el colectivo tiene claro que no queda otro remedio que repoblar si Asturias quiere volver a las cifras de las últimas décadas. Pese a ello, el Principado continúa siendo el paraíso del salmón atlántico. Cantabria (Deva -8-, Nansa -12-, Pas -21- y Asón -24-) precintó 70 ejemplares y Navarra (Bidasoa), 66. Por otra parte, ayer en la última jornada de la temporada se pescaron once (5 Narcea, dos Cares y cuatro Sella).

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