«Esto supera todos mis sueños»

Saúl Craviotto, en la Plaza Mayor de Gijón./DANIEL MORA
Saúl Craviotto, en la Plaza Mayor de Gijón. / DANIEL MORA

Saúl Craviotto será el abanderado español en los Juegos de Tokio si logra clasificarse | Con dos medallas de oro, una plata y un bronce es el deportista español con el mejor palmarés olímpico en la actualidad

DANI BUSTOGijón

Cuando empezó «en todo esto» de las piraguas y la competición de alto nivel, su sueño era «ir a unos Juegos Olímpicos». Si alguien fuese capaz de retroceder en el tiempo, poco más de una década, y contarle a Saúl Craviotto el palmarés que estaba a punto de labrarse, el palista ilerdense, afincado en Gijón por motivos laborales, no se creería ni una sola palabra.

Dos oros, una plata y un bronce –todas ellas preseas olímpicas– lucen en su extensa hoja de servicios. Unas medallas ganadas a pulso, sobre las aguas, que le convertirán en el próximo abanderado español en la ceremonia de inauguración de los Juegos de Tokio 2020. Siempre, claro está, que este año logre el billete para la cita olímpica. Así se encargó ayer de confirmarlo Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español (COE), para zanjar cualquier tipo de debate:«El COE tiene una norma que exige dar ese honor al deportista más laureado y no hay nadie más que tenga dos oros, una plata y un bronce».

El criterio actual, explicó Blanco, pasa por elegir a quien tenga más medallas de oro. En caso de empate, será por medallas de plata, luego de bronce y, finalmente, por el número de participaciones olímpicas.

«Esa es la norma y está aceptada por todos los deportistas. Flaco favor nos haríamos si ponemos al más famoso en vez de al que tiene más méritos», advirtió el presidente del COE, para subrayar después que «los Juegos son el único momento en el que todos los deportistas son iguales», un evento en el que «los más famosos conviven con otros que no tienen tanta popularidad».

Mientras tanto, Saúl Craviotto sigue con sus entrenamientos en Trasona. Se enteró de la noticia cuando le empezaron a llegar «un montón de mensajes» al móvil. Se muestra «contento, feliz», por esta designación, y asegura que «esto escapa totalmente de mis sueños, es algo muy grande, es lo más grande a lo que aspiramos los deportistas». En este punto, Craviotto matiza: «Se aspira a dos cosas, a ser campeón olímpico, y a ser abanderado, que es la cúspide», pero pronto se encarga de recordar que todavía no tiene asegurada su plaza en la próxima cita olímpica: «Estoy ilusionado, muy ilusionado, pero con los pies en el suelo. Hay que ir paso a paso».

Desde los Juegos de Amberes de 1920 el equipo olímpico español contó con una veintena de abanderados. Craviotto, catalán de nacimiento, vive en Gijón con su familia asturiana y ya es un paisano más. Pero el acento del Principado lo pusieron mucho antes el avilesino Enrique Rodríguez 'Dacal' y el candasín Herminio Menéndez, quienes portaron la bandera en Montreal 1976 y Moscú 1980.

El billete a Tokio, en Hungría

El billete para Tokio se sacará en el próximo Mundial, que se disputará en Hungría, en agosto. En principio, Craviotto formará parte de la K-4 compuesta por Marcus Cooper, Rodrigo Germade y Cristian Toro para la distancia de 500 metros. Aunque el palista ilerdense también baraja participar en K-1 200, prefiere «centrar el tiro» en la piragua de cuatro plazas, su «prioridad absoluta».

Tan solo quedan cuatro meses y medio para la cita mundialista –«lo tenemos aquí al lado ya»–, y Craviotto continúa «puliendo detalles». Una piragua de ocho brazos requiere «muchos kilómetros de acoplamiento». Su equipo ya tiene bastante distancia recorrida y resultados prometedores: una medalla de oro en el europeo de Belgrado, en 2018, y una plata en Mundial de Montemor-o-Velho, ese mismo año.

El tiempo «pasa muy rápido». Más si cabe cuando a la vuelta de la esquina están ya la Copa del Mundo, en Alemania, y los Juegos Europeos, en Bielorrusia.

Tras los oros de Pekín 2008 y Río 2016, la plata en Londres 2012 y el bronce en Río 2016, Craviotto, con 34 años, recogería el testigo de Rafa Nadal como abanderado español y afrontaría los Juegos de Tokio como su última gran oportunidad para sumar su tercer oro olímpico. No puede retroceder en el tiempo, no puede ser más joven, pero tampoco parece que el piragüista se arrepienta de ello, porque todavía tiene por delante la oportunidad de convertir un sueño en realidad. Otro más.