Pesca

La temporada del salmón empieza al ralentí

El ribereño del Cares Raúl Ramiro, en primer plano, con varios pescadores de la zona al fondo. / XUAN TORO
El ribereño del Cares Raúl Ramiro, en primer plano, con varios pescadores de la zona al fondo. / XUAN TORO

La campaña sin muerte, con solo seis cotos vendidos, se abre mañana a la espera del momento del campanu

J. L. CALLEJA GIJÓN.

Los pescadores ultiman su equipos con vistas a la apertura mañana de la temporada de la modalidad sin muerte del salmón. Pese a que el inicio de esta, así como el de la trucha y el reo en aguas de alta montaña, no resulta, en general, atractiva para el colectivo, el Narcea albergará mañana, en el Puente de Quinzanas, a la una de la tarde, la denominada fiesta del 'regreso del monarca de los ríos' por tercera ocasión consecutiva. No se podrá echar a tierra aún este valorado pez hasta el próximo día 14 de abril, pero un buen número de aficionados se prepararán así para el que ellos consideran el momento de más importante del año: la captura del campanu.

Apenas se han vendido media docena de cotos para esta poco llamativa pesca sin muerte que se pone en marcha en apenas unas pocas horas. Así las cosas, el ambiente será más bien frío, salvo en determinados tramos de la zona libre y en esa casi simbólica inauguración que se vivirá mañana en la localidad praviana.

Pese a ello, los preparativos de la campaña se viven de manera especial a orillas del Nalón, en el concejo de Ribera de Arriba. Un nutrido grupo de apasionados de la pesca, que luego probarán suerte en los cinco ríos salmoneros del Principado, se entrena desde el mes de agosto, en una zona autorizada para el lance, durante una serie de horas determinadas por el Principado. Se trata de la Escuela El Palomar, que se creó esta década para practicar y disfrutar de la pesca, así como para mejorar su técnica en determinados aspectos.

Al frente de este grupo de entusiastas pescadores de salmón, que no son los habituales ribereños, pero que tienen tanta eficacia como ellos, aparece Íñigo Fernández Amantegui, 'Rodapín' (Oviedo, 1961), quien capturó su primer ejemplar con solo 17 años en el coto Monejo del Cares, río en el que logró el campanu de 2014, por el que se pagaron 5.500 euros.

Rodapín explica que la escuela nació «a modo de entrenamiento de cara al comienzo de la temporada, tanto para la pesca con muerte como para la que hay que devolver el pez al río». En esta zona fluvial ovetense se reúnen normalmente aficionados para lanzar a mosca, «aunque la mayoría somos pescadores de cebo», hace hincapié. Y es que existe un gran ambiente de pesca. Muchos fines de semana se dan cita incluso hasta 50 o 60 personas a la caña.

Entre los habituales hay nombres de conocidos pescadores como, entre otros, César Amores, Lino Vázquez, Javier Cuevas, Manolo Díaz, Miguel Magadán, los Laureanos de Teverga y el expresidente de la Federación Hípica del Principado, Eugenio Saavedra, que también ha logrado capturar un campanu. Todos ellos el pasado domingo celebraron la típica comida anual que han fijado en el calendario para despedirse de la 'pretemporada' pensando ya en emplearse a fondo con el anzuelo en la presente campaña.

Sobre la modalidad sin muerte que se inicia mañana, Amantegui, que practicó su deporte favorito en numerosos países considerados como paraísos del salmón como Islandia y Dinamarca, considera que «no es la solución definitiva porque hay otros factores como la pesca en altamar, el furtivismo y la contaminación», aunque reconoce que de alguna manera «ayuda a preservar la especie». El pescador carbayón recorre a lo largo del año todos los ríos salmoneros asturianos, desde el Eo al Cares. «Incluso me gusta ir a probar suerte los de Cantabria», dice.

Cree que la temporada que comenzará será en la línea de los últimos años (597 ejemplares en 2018 y 496 en 2017), aunque mantiene la esperanza de que en las próximas mejorará la presencia del salmón en el Principado, como a principios de esta década, cuando se superó el millar de capturas. «Se ha repoblado bien en algunos casos como el del Cares, en el que al año pasado se virtieron 210.000 alevines», afirma.

En la ribera del Cares también se vive con expectación la apertura de la temporada dentro de un mes, aunque en algunos casos también se sigue con interés el inicio de la campaña sin muerte. El ribereño Raúl Ramiro, que se acercó con varios compañeros de faena al río estos días, reconoce que se acercará a «echar la caña en cuanto tenga un rato libre porque también me gusta prácticar esta modalidad». De cara al resultado del presente ejercicio es un tanto pesimista -«las riadas han destrozado las zonas de desove»-, aunque por otra parte confía que «en cuatro años haya de nuevo salmones en el río, ya que se repobló el año pasado con un buen número de alevines».

Este pescador de Panes ha luchado porque la Asociación del Cares-Deva se convierta en colaboradora, pero se muestra dolido por el voto en contra del resto de sociedades que lo impide. «Así no podemos invertir en el río», dice.

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