Natación

Ana Villanueva brilla en Malasia

Ana Villanueva, con otro de los participantes, con su trofeo al término de la travesía. / A. V.
Ana Villanueva, con otro de los participantes, con su trofeo al término de la travesía. / A. V.

La grupista finalizó segunda en una travesía de 16 kilómetros, que se disputa con fuertes corrientes y una elevada temperatura del agua

CÉSAR SÁNCHEZ GIJÓN.

Parece que hay pocos desafíos que se le resistan a la nadadora gijonesa Ana Villanueva. Aficionada a la natación en aguas abiertas, comenzó tomándole el pulso a la costa asturiana, que pronto se le quedó pequeña para debutar con éxito en pruebas de carácter nacional . Pruebas como La Bocaina, entre las islas de Lanzarote y Fuerteventura, el Ultramaratón del Ebro y el estrecho de Gibraltar, entre otras, figuran en su larga relación de retos superados.

No tardó en dar el salto a las 'grandes' citas del programa internacional como la Sharkfest Swim Alcatraz, o lo que es lo mismo la travesía desde la antigua penitenciaria estadounidense y la ciudad de San Francisco. Tampoco se le resistió el Manhattan Maratón, prueba que también superó con éxito.

Ayer llegó su última gesta en Malasia, donde volvió a superar su límites personales. En concreto, en la Perhentian Island Challenge. Una exigente prueba que se disputa sobre una distancia de dieciséis kilómetros, en los que los participantes tienen que dar la vuelta a la isla de Pulau Besar.

Allí, la nadadora grupista volvió a brillar. Se clasificó segunda en categoría femenina y sexta de la general de la competición, el mejor premio a muchas horas de entrenamiento para afrontar una de las travesías de mayor prestigio.

Pero Ana Villanueva no lo tuvo nada fácil. Para empezar, la prueba se desarrolló con el agua de la mar a una temperatura cercana a los treinta grados centígrados, lo que hace que la respiración y el ritmo de las brazadas se ralentice. Circunstancia a la que, explica, «es muy complicado acostumbrarse y alcanzar el mejor rendimiento».

El estado de la mar tampoco ayudó a que la travesía fue un camino de rosas, puesto que en algunos tramos de la prueba tanto el oleaje como las fuertes corrientes pusieron en serios apuros a más de un participante. Además, estos complicados momentos para los nadadores llegaron en el ecuador de la travesía, en la zona Este de la isla, donde las fuerzas comienzan a flaquear.

Los participantes iban preparados también para sobresaltos como encontrarse nadando entre animales de gran tamaño, aunque en esta edición no se dejaron ver demasiado en la travesía, aunque no se libraron de las medusas y, sobre todo, una especie de pulga marina que provocó numerosas picaduras a los deportistas.

Satisfecha

La gijonesa invirtió un tiempo 5 horas y nueve minutos en concluir la prueba. «Estoy muy contenta con el resultado de la travesía, porque había un gran nivel de nadadores, que procedía de multitud de países. Ha sido una gran experiencia», afirmó satisfecha la deportista grupista, mientras aún se recuperaba del esfuerzo de esta exigente prueba, en la que una decena de nadadores optaron por abandonar o llegaron fuera el tiempo máximo para realizar la travesía que era de 7 horas y media.

El triunfo absoluto fue para el español José Luis Larrosa, un consumado especialistas que el pasado mes se clasificó segundo en el maratón del río Ganges, que se disputa sobre una distancia de 81 kilómetros. La austriaca Bárbara Pirstinger, por su parte, fue la mejor en categoría femenina.

La nadadora gijonesa regresará a la ciudad en los próximos días y tras un merecido descanso se planteará un nuevo reto en su carrera.

 

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