Fórmula 1

Alonso, una figura «irrepetible»

Alonso, una figura «irrepetible»
Gorka Bustinza y su pareja llegaron al museo desde Amorebieta.

Los aficionados disfrutan del museo del piloto asturiano al que elogian en su adiós

MARÍA SUÁREZLLANERA.

La mañana de este 15 de agosto en el Museo Circuito Fernando Alonso podría haber sido como cualquier otra, pero el adiós a la Fórmula 1 del piloto asturiano hizo aún más especial el recorrido por delante de los numerosos cascos, guantes y monoplazas con los que el ovetense ha hecho historia. Pese al sol de la jornada, a primera hora de la mañana varias decenas de visitantes recorrían ya el interior de las instalaciones.

La decisión del asturiano deja a unos más sorprendidos que a otros, pero los aficionados a la Fórmula 1 tienen claro que a Alonso le queda «motor para rato». Esa idea comenta Jesús González, uno de esos «cuatro gatos» que veía las carreras antes de que el ovetense irrumpiera, casi sin pedir permiso, en la élite. «Marcó un antes y un después en el seguimiento de la F1. En España era un deporte que solo unos pocos seguíamos, pero, cuando llegó Fernando, todo el mundo empezó a comentar las carreras en el bar, en el trabajo... Él llevó la F1 al día a día de la gente», explica el gallego. Este aficionado, que analiza con detalle cada reliquia del piloto que alberga el museo, lo tiene claro: «Alonso convirtió un deporte minoritario en uno que interesaba a todos».

José Luis Alonso, padre del piloto, destaca que casi el 90% de los visitantes del museo son de fuera de Asturias, y es González quien va más allá y apunta que «aún no sabemos valorar» todo lo que ha conseguido el ovetense en estos 17 años de competición al más alto nivel. «Mucha gente juzgaba sus resultados ahora, pero lo increíble es que ganara dos mundiales con Renault, con los medios que había entonces y enfrentándose a Ferrari. Sólo 20 personas pilotan cada año y tardará en repetirse una figura como la de Alonso, si es que se repite», concluye.

Más

Otro de esos aficionados que observa con admiración los monoplazas en los que Alonso logró sus mayores éxitos es Gorka Bustinza, de Amorebieta, quien aventura ya que el asturiano aspirará seguro a la 'triple corona'. «Es campeón del Mundo de F1, acaba de imponerse en las 24 horas de Le Mans, y creo que su objetivo ahora es ir a por las 500 Millas de Indianápolis», señala Bustinza. El vasco es menos positivo respecto a la F1 que deja el asturiano, y ve difícil que sin Alonso la competición siga despertando el mismo interés. «Quizá le haya influido el reparto de asientos, pero la realidad es que hasta que no empiece a ganar Carlos Sáinz, la F1 no despertará el interés que despertó Alonso», matiza el aficionado vizcaíno. Para Bustinza el momento inolvidable que el piloto asturiano deja en su memoria no es otro que el duelo con Schumacher en el Circuito de Ímola (GP San Marino, 2005), un «carrerón» que para Jesús González solo es equiparable a la primera pole de Alonso en el GP de Malasia (2003) y a la primera victoria del ovetense, en el GP de Hungría (2003).

La trascendencia de Alonso, al que los aficionados coinciden en describir como «un piloto diferente», no se reduce únicamente a España. El propio Bustinza explica que «solo hay que ver los seguidores que tiene a lo largo del mundo, especialmente en Japón» para darse cuenta de su trascendencia.

Unas salas más adelante, donde se agolpan majestuosos la mayoría de los monoplazas del museo, están Jose Palomares e Ilda Mayoral, llegados a Asturias desde Palma de Mallorca. «¿Un adiós inesperado? Iba a pasar antes o después, ha jugado un papel muy importante en el deporte de nuestro país y estoy seguro de que no deja la F1 para irse a su casa. Lo disfrutaremos de otro modo», aventura también este aficionado mallorquín. Palomares insiste en que la figura del asturiano «ha sido un poco de todos los españoles» y que, aunque ha habido otros nombres propios de esta disciplina, «ninguno ha destacado tanto como Alonso».

Los tres coinciden en la dificultad de volver a ver una figura como la del asturiano en un mundo, el de la F1, en el que cada vez son «más caros» los asientos. Y arrastran maravillados sus ojos desde el primero de los karts del asturiano, hecho por su padre «con cuatro hierros y un motor básico», hasta el último de los monoplazas con los que sobrevoló los circuitos de medio mundo. «Lleva toda la vida conduciendo» o «parece increíble que llegará donde llegó» son alguna de esas emociones que se escapan de sus bocas, pero hay una que prevalece por encima de las demás: «La F1 le debe mucho a Fernando Alonso».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos