AUTOMOVILISMO

Alonso vuelve la vista hacia Indianápolis

Alonso, en el podio de Le Mans, con su trofeo y una botella de champán. /  APF
Alonso, en el podio de Le Mans, con su trofeo y una botella de champán. / APF

La victoria conseguida por el piloto asturiano en las 24 horas de Le Mans le da la segunda de las tres partes de la Triple Corona

D. S. DE CASTRO LE MANS.

«Cuando puedo, gano y, cuando no, lo intento». Esta frase dijo Fernando Alonso a los medios presentes en la cuarta planta del edificio principal del circuito de Le Mans minutos después de que su compañero Kazuki Nakajima llevase a la meta de las 24 horas el Toyota TS050. La sonrisa que tenía el asturiano era mucho más elocuente que esa declaración, que no es más que la constatación de que siempre que tiene armas para lograrlo. El campeón va a pelear por ganar. Sea en Fórmula-1, en Le Mans o en las chapas si es menester.

Lo conseguido por Alonso es histórico, pero no es el primero en lograrlo. No es el primer campeón de F-1 en conquistar el trazado de La Sarthe (antes lo hicieron Phil Hill y Graham Hill), ni el primer español en subirse a lo más alto del podio, ya que Marc Gené fue el pionero (si nos referimos sólo a la máxima categoría). Ni siquiera es el primero que ha desempolvado el viejo sueño de la Triple Corona.

Es histórico porque, quizá, sea el espejo en el que se van a mirar muchos corredores a los que la F-1 se les queda pequeña. No es casual que en la parrilla del sábado estuvieran otros 22 pilotos con pasado en el 'gran circo', ni que algunos de ellos como Jenson Button o Juan Pablo Montoya sólo participasen en esta prueba para saborear por primera vez Le Mans y, quién sabe, intentar el asalto a esa Triple Corona también.

El gran cambio de paradigma es que Fernando lo está intentando a la vez. La búsqueda de una gesta que sólo ha logrado un piloto en la historia, Graham Hill, le ha hecho dividir sus esfuerzos entre una F-1 en la que el podio es un sueño y un Mundial de Resistencia en el que todo lo que no sea ganar o, al menos pelearlo, es un mal resultado.

La 'triple-triple' corona

¿Por qué lo hace? No es el dinero. En McLaren le pagan más de 30 millones al año. Lo hace por puro vicio. Es un enfermo de las carreras y, ahora que ya ha probado la F-1, la Resistencia y la Indy, quiere ganarlo todo. ¿Volver a las 500 Millas? Lo hará, seguro, pero aún no sabe cuándo. Alonso y su equipo de confianza (básicamente su mánager Luis García Abad y su amigo-asistente 'Galle') van a estudiar de cerca las ofertas que tienen sobre la mesa. Todo está abierto: desde seguir en F-1 compaginándolo con el WEC hasta junio, cuando acaba la super-temporada, hasta disputar sólo una competición, bien sea la F1, el WEC o la Indy, no sólo la 500 Millas.

«Ganar las 24 horas de Le Mans es el gran objetivo de cualquier piloto. Si buscas las grandes citas del automovilismo son las 24 horas de Le Mans, las 500 Millas de Indianápolis y el rally de Montecarlo. Son citas históricas que todos tenemos en la cabeza. La Triple Corona sigue siendo un objetivo muy atractivo porque sólo un hombre en la historia lo ha hecho (Graham Hill). Yo también estoy intentando ganar el WEC, tengo el de Fórmula-1 ya.... La Indy sería la Triple Corona más triple», contestaba Alonso al respecto.

Que nadie dude de que Alonso disputará la mítica cita del óvalo. Otro asunto bien distinto es que compita no sólo en Indianápolis sino en toda la IndyCar completa. En este punto entra en juego McLaren. El mismo equipo con el que va a competir esta semana en Paul Ricard está estudiando su regreso a la Indy, donde el mismísimo fundador de la compañía, el histórico Bruce McLaren, ganó carreras. Zak Brown es un auténtico carrerista, pero también es consciente de que retener a Alonso es uno de sus grandes retos.

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