La amarga despedida de Alonso de Suzuka

Alonso se hace una foto con una aficionada en Suzuka. /  EFE
Alonso se hace una foto con una aficionada en Suzuka. / EFE

El asturiano siente la cultura japonesa como propia y en su último GP de Japón nota el calor de los miles de fans nipones que le siguen

D. SÁNCHEZ DE CASTRO MADRID.

Fernando Alonso es asturiano y español de pura cepa, pero, por cómo se le ve cada vez que viaja a Japón (por placer, por trabajo o por ambos), a veces parece que le gustaría tener, al menos, la doble nacionalidad. Pocos países le atraen más y con pocas culturas se siente más identificado. Los tatuajes que recorren su espalda, inspirados en la filosofía samurái, o sus continuas alusiones a Sun Tzu y su 'Arte de la Guerra' son ejemplos de hasta qué punto ha influido en él la milenaria idiosincrasia nipona.

Por eso, para Fernando está siendo un fin de semana especial en Suzuka. Aquí ha cuajado algunas de sus actuaciones más memorables, como aquel adelantamiento a Michael Schumacher sobre la curva 130r (cuando era un auténtico reto sólo para valientes), o su victoria en el gran premio de 2008, después de la polémica de Singapur de unos días antes, cuando se reivindicó en medio de la tormenta. De la de 2006 salió la que fue, a la postre, su segunda corona mundial. Ese fue el día en el que realmente se ganó un sitio entre los grandes, por 'jubilar' a Michael Schumacher, si es que eso es posible ante el más grande de todos los tiempos, por números al menos.

El carácter de Alonso y las continuas alusiones a su cultura le han convertido en un ídolo. La ruidosa afición nipona, una de las más cariñosas con los pilotos desde antaño, aceptó con gusto a Alonso como uno de los suyos. Sólo hay que ver cómo le vitorearon cuando salió a la recta de meta para saludar a los aficionados que le esperaban en las gradas el jueves, antes incluso de que los coches arrancasen.

Sin embargo, no será la despedida que sueña. Fernando no estará luchando por la victoria, ni por el podio. Y si no llueve, ni siquiera por un 'top 5'. La situación que atraviesa McLaren, que lejos de mejorar, empeora carrera a carrera, le hará irse por la puerta de atrás de un imperio que él mismo rigió. Alonso se despide de Suzuka con un F-1, pero no como piloto. Y es que el ovetense tendrá que estar una semana en tierras del país del sol naciente. El día 14 disputará las 6 horas de Fuji, la siguiente cita del calendario del Mundial de Resistencia. Cambiará el mono de McLaren con el que se arrastra, obligado, en cada trazado, por el ganador de Toyota.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos