GP Brasil

El hambre insaciable de Hamilton

Hamilton, durante la clasificación/EFE
Hamilton, durante la clasificación / EFE

El británico se lleva la décima 'pole' del año frente a Vettel, con polémica para ambos. Sainz y Alonso no pasan de la Q1 y saldrán desde el fondo de la parrilla

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMadrid

Cualquiera diría que Lewis Hamilton se juega algo. El británico mostró su habitual competitividad en una clasificación del GP de Brasil marcada por la polémica y la tensión en diversos frentes, empezando por el meteorológico. Y es que la temida lluvia no cayó con fuerza en Interlagos, pero sí rozó su aparición.

A quienes les cayó un chaparrón, esta vez figurado, fue a Fernando Alonso y a Carlos Sainz. Su sábado acabó mucho antes de lo esperado, al menos en el caso del madrileño, que esperaba al menos cruzar a la Q2 y pelear por verse en el 'top 10' de la clasificación. Nada más lejos de lo ocurrido finalmente: mientras que Alonso no pasó del 18º tiempo -algo que no sorprende a nadie, ni a él mismo-, Sainz se quedó a una centésima de pasar el corte. El enfado del asturiano le duró lo justo, ya que horas después anunciaban a bombo y platillo su regreso a las 500 millas de Indianápolis, pero para el madrileño, que será su sustituto, fue un duro varapalo.

Pese a que el guión final dejó la misma conclusión que en tantos otros grandes premios, el nudo de la trama dejó muchos giros. Hamilton fue protagonista de uno de los grandes sustos de la sesión clasificatoria, cuando frenó de manera excesiva mientras por detrás llegaba Sergey Sirotkin al volante de su Williams. El ruso esquivó por poco al pentacampeón, y todo se quedó en un tremendo susto, ya que los comisarios ni investigaron la acción. Eso no impidió al propio Hamilton acusar a Sirotkin de «irrespetuoso» por una «maniobra innecesaria» y peligrosa para ambos.

Vettel y el incidente de la báscula

Lo que sí investigaron los jueces de la carrera fue lo ocurrido con Sebastian Vettel en los pesajes. El subcampeón del mundo -ya lo es matemáticamente- fue sometido al escrutinio de la FIA durante la clasificación, en un momento en el que las condiciones de la pista estaban muy complicadas. El cielo amenazaba con dejar caer un chaparrón que habría dejado en nada cualquier intento de hacer una vuelta rápida, pero eso no privó a los comisarios de pedirle a Vettel -como hacen con tantos otros- que pasara por la báscula. El crono corría en contra de las intenciones del alemán, que empezó a hacer aspavientos a los técnicos para que se diesen prisa en realizar el pertinente pesaje. La norma es clara: el piloto debe parar el motor y dejar que sean los comisarios quienes lo suban a los puntos que miden el peso del monoplaza.

Pero Vettel tenía demasiada prisa. Al ver la lentitud de los jueces, directamente aceleró y lo subió el mismo a los puntos de pesaje, sin tener en cuenta que ese movimiento descuidado podía afectar a la máquina. Jo Bauer, el delegado técnico de la FIA, sí que lo tuvo en consideración e hizo notar a los comisarios de la carrera lo ocurrido, so pena de que le costase un castigo más serio a Vettel.

Sin embargo, y pese a que en la nota que envió a los jueces, Bauer señaló que el piloto de Ferrari había «destruido» los sensores de la báscula, lo zanjaron con una reprimenda y una multa, eso sí cuantiosa, de 25.000 euros para el piloto. Pese a que lo sucedido se zanjó con muy poco coste -deportivo, no económico- para Vettel, este se quejó de que el procedimiento no beneficia a los pilotos. «No deberían llamarnos cuando las condiciones son como las de hoy. Creo que no es justo. Quería que se dieran prisa», se justificó el alemán.

Sin embargo, puede darse por satisfecho de no haber recibido un castigo mayor. En el pasado, no obedecer a los comisarios en el pesaje fue castigado con dureza. Carlos Sainz puede dar prueba de ello: en el GP de Mónaco de 2015 le mandaron al fondo de la parrilla por no pasar por este examen, sin tener en consideración otros factores. Ahora, a Vettel le han dejado sin castigo deportivo por una acción que a todas luces es una indisciplina, lo que no hace sino aumentar las críticas hacia los comisarios y la forma de actuar de la FIA. Enfrente de quienes se quejaron de la pobre sanción al alemán están los que acusan a la Federación de ni tener en consideración la acción de Hamilton con Sirotkin, que podría haber causado un accidente. Las bromas acerca de la presencia de un VAR en la Fórmula 1 no se hicieron esperar en el 'paddock' de Interlagos, ya que, como siempre, nunca llueve a gusto de todos y menos cuando se habla de decisiones arbitrales.

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