Fernando Alonso recupera la sonrisa

Fernando Alonso recupera la sonrisa
EFE

El asturiano se ha retirado de la Fórmula-1, pero no del automovilismo y maneja una amplia agenda para 2019 | El piloto ya tiene cerradas las tres pruebas del Mundial de Resistencia, las 500 Millas de Indianápolis y las 24 horas de Daytona

EDUARDO ALONSO GIJÓN.

La duda por aquel entonces, mediado un Mundial 2006 teñido de los colores azul y amarillo del Renault, era obvia. ¿Por qué Fernando Alonso abandonaba la casa francesa después de ganar dos títulos para desembarcar en una escudería histórica, McLaren, pero falta de resultados? «Se trata de encontrar nuevas motivaciones, de trabajar con gente nueva y con métodos diferentes», contestó en aquel momento el asturiano. ¿Por qué abandona ahora, entonces, la F-1? Básicamente, ante la perspectiva de otro año sin resultados. De hecho, no gana un gran premio de la máxima categoría del automovilismo mundial desde 2013. Y eso pesa, sobre todo en él. Fue hace más de cinco años.

Se va, simplemente, porque nadie le garantiza una máquina ganadora que le empuje a la conquista de su tercera corona mundial. De hecho, el bicampeón del mundo, cuya biografía oficial verá la luz en 2019 de la mano de la editorial Planeta, lleva durante todo el año despidiéndose de la F-1, la disciplina que le ha dado todo en su carrera. A sus 37 años, después de 17 a los mandos de monoplazas de las escuderías Minardi, Renault, McLaren y Ferrari, se baja del monoplaza para jubilarse de la Fórmula-1. Un adiós anticipado, con un futuro de múltiples direcciones y bien cimentado económicamente sobre una base firme (la revista 'Forbes' sitúa su fortuna entre 250 y 300 millones de euros).

Atrás quedarán, en cualquier caso, 312 carreras disputadas, 32 victorias, 97 podios, 22 'poles' y 23 vueltas rápidas, al margen de dos campeonatos del mundo y tres subcampeonatos.

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Si solo los mejores logran participar, solo los elegidos son capaces de alcanzar la gloria y entrar en la historia como ha hecho el asturiano Fernando Alonso. Porque más que romper moldes, los desmontó. Tiñó con los colores tradicionales de la 'Alonsomanía' infinidad de gradas y circuitos por todo el mundo y destronó al siete veces campeón del mundo, el alemán Michael Schumacher.

Sin embargo, si es que la había perdido en los últimos años, especialmente durante su segundo idilio con McLaren, decepcionante en sus dos versiones (la motorizada por Honda y la propulsada, este último año, por Renault), Fernando Alonso tiene motivos para recuperar la ilusión y paliar su adiós al 'gran circo'. Porque nunca ha pensado ni en retirarse al 100% ni en tomarse un año sabático. Son palabras que el bicampeón del mundo no maneja en su vocabulario.

Los grandes pilotos poseen la condición de elegidos, de héroes que se enfrentan con inteligencia, valor y buenas manos a los límites de la velocidad. A esta raza pertenece Fernando Alonso, que se ha convertido, en virtud de sus éxitos, en objeto de deseo de grandes equipos de otras competiciones alejadas de la F-1.

Fernando se ha retirado de la Fórmula-1, pero no del automovilismo. Quiere volver a sentirse protagonista y, sobre todo, luchar por ganar carreras. Su programa para 2019, la primera temporada en casi dos décadas en la que no estará a los mandos de un F-1, difiere sustancialmente de la que vivió en 2018, cargada de carreras (26), con infinitud de horas en la sede de Toyota en Colonia y con una agenda a reventar con compromisos de McLaren en la F-1 y del equipo nipón relacionados con el Mundial de Resistencia.

Todos los deseosos de acoger en sus equipos a Fernando Alonso se esforzarán en no perder la compostura y poner en sus manos una máquina competitiva, ganadora, desafiante, que meta miedo a los rivales. Una arma potente porque piloto de garantías no le faltará.

Su plan deportivo para 2019 incluye dos títulos: el Mundial de Resistencia, al que le faltan tres pruebas para concluir la temporada con un Toyota en los más alto, y, por otro lado, las 500 Millas de Indianápolis, de la mano de McLaren, pero posiblemente sin Honda a su lado. Un espectáculo expresamente organizado para el aficionado que se acerque a esta localidad del medio oeste norteamericano enloquecida con el mundo del motor.

El 'fenómeno Alonso' da para mucho. Probablemente vivirá más tranquilo, con menos horas de desplazamientos, pero mantendrá presente el olor a gasolina y a ese humo producto de 'quemar' goma, aunque la exigencia deportiva se vea mermada. Fernando volverá a ponerse a los mandos de un coche de competición el 15 de marzo en las 1.000 Millas de Sebring, dos meses antes de participar en las 6 horas de Spa. Y el cierre al Mundial de Resistencia llegará el 15 de junio en el regreso al trazado de Sarthe para intentar reeditar su éxito en las 24 horas de Le Mans.

la 'Triple Corona'

Entre Spa y Le Mans, viajará de nuevo a Indianápolis a la conquista de la 'Triple Corona' -solo un piloto ha logrado ganar en Mónaco, las 24 Horas de Le Mans y las 500 Millas de Indianápolis, lo que le convertiría en toda una leyenda-. Buscará la gloria de la mano, por segundo año, de McLaren.

Su primera campaña fuera de la Fórmula-1 la vivirá con la intención de ganar todo en lo que compita. Sus agentes están trabajando en garantizarle más citas deportivas. Una de ellas será las 24 horas de Daytona, prueba de resistencia que ya conoció el pasado enero.

El asturiano venía negociando su participación en la prueba que abrirá el campeonato estadounidense de resistencia, pero, en esta ocasión, con un coche de garantías, uno de los punteros de la categoría DPI, que son los que optan a la victoria.

Su reciente prueba con un bólido de la NASCAR, concretamente de la casa Chevrolet, lo acercaba a Cadillac, ya que ambas marcas pertenecen al gigante General Motors. El propio Fernando lo oficializó el pasado martes: se pondrá a los mandos de un DPI del equipo Konica Minolta Cadillac el próximo 26 de enero.

Nuevos retos

Fernando no se queda aquí. El Rally Dakar, el raid más duro del mundo, la prueba cada año más difícil y sacrificada, se ha cruzado en su camino. Supone un reto más en su currículo y allí encontraría a su amigo Carlos Sainz. Probablemente, no ocurrirá en 2020, pero caerá más bien pronto que tarde.

Mientras, fuera de la competición, apoyará su equipo en la Fórmula Renault, respaldará su escudería virtual de los eSports, se involucrará en la búsqueda de un piloto chino de F-1 dentro del proyecto para crear cuarenta pistas de kárting y entre tres y cinco escuelas, y supervisará su compañía de moda de inspiración surfera (Kimoa). Todo ello desde sus oficinas centrales: el museo y circuito que llevan su nombre en La Morgal, escenario de competiciones, promoción de jóvenes pilotos, educación vial, presentación de nuevos modelos de automóviles...

Tras todo ello, el poco tiempo que le quede libre, después de vivir en Suiza y Dubái, lo repartirá entre Lugano, localidad cercana a la vivienda italiana de su pareja, y Oviedo. «¿Volver a la F-1 en 2020? Veremos si no me aburro en el sofá de mi casa viendo las carreras».

 

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