FÓRMULA-1

Lewis Hamilton, un pentacampeón de luto por su abuelo

D. S. DE CASTRO.

No se entiende un éxito, sea del tipo que sea, sin una fiesta de celebración. Ganar está bien, pero celebrarlo es una explosión de júbilo que sirve no sólo para conmemorar con los presentes el hito logrado, sino también para saberse el centro del mundo por unos instantes.

Y eso era lo que se esperaba de Lewis Hamilton. El británico se proclamó el domingo pentacampeón del mundo de Fórmula-1, algo que solo Juan Manuel Fangio y Michael Schumacher habían conseguido en toda la historia de la competición. Por eso, a pocos les extrañó que nada más cumplir con la celebración en el propio circuito junto a sus compañeros del equipo Mercedes, Hamilton cogiese las maletas y junto a su séquito se marchasen al aeropuerto para coger su jet e irse a Los Ángeles, donde tiene una casa.

El inglés se fue a casa, derrotado de cansancio, y pasó la noche junto a sus mascotas, los bulldogs 'Roscoe' y 'Coco', además de unos pocos allegados. Y es que Hamilton no estaba para muchas fiestas. Y es que, como reveló posteriormente en una entrevista, los Hamilton están de luto: el abuelo Davidson murió el viernes.

«Ha sido un fin de semana muy duro para todos», confesaba el campeón del mundo.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos