FÓRMULA-1

La salida de Vandoorne y la entrada de Norris abren un cambio de ciclo en McLaren

DAVID S. DE CASTRO MADRID.

Se veía venir y McLaren no ha esperado más. Con apenas una hora de diferencia de tiempo, anunció la salida de Stoffel Vandoorne de la escudería para que fuera Lando Norris quien ocupe su asiento en el monoplaza de 2019, formando así equipo con Carlos Sainz. Era lo esperado, la solución más continuista y lógica habida cuenta de las expectativas que se han levantado en torno al joven probador del equipo, que ha llegado a impresionar al mismísimo Fernando Alonso.

El rey ha muerto, viva el rey, se decía antiguamente. Y eso es, exactamente, lo que ha pasado en McLaren. Stoffel Vandoorne no ha cumplido, ni mucho menos, con las previsiones que había en torno a él. Víctima de un contexto que no le beneficiaba, lo cierto es que ha sido arrasado sin piedad frente a Fernando Alonso. El contundente 19-0 que le lleva metiendo el asturiano en clasificación es lo suficientemente elocuente como para que la decisión en McLaren fuese clara: a igualdad de coche, Vandoorne no ha estado ni siquiera cerca del bicampeón ovetense, que ya enfila su retirada.

La noticia es un varapalo. El belga, sin llegar a despuntar en la Fórmula-1, es uno de los diamantes en bruto, que no ha explotado.

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