Javier Álvarez, primer asturiano en completar el Dakar: «Nunca me planteé tocar el botón de rescate»

Javier Álvarez, con la bandera de Asturias con la que recorrió el Dakar y su medalla de 'finisher', y Carlos Sainz, a su llegada ayer al aeropuerto de Barajas tras un maratoniano viaje de regreso./NEWSPHOTOPRESS
Javier Álvarez, con la bandera de Asturias con la que recorrió el Dakar y su medalla de 'finisher', y Carlos Sainz, a su llegada ayer al aeropuerto de Barajas tras un maratoniano viaje de regreso. / NEWSPHOTOPRESS

«No es lo mismo estar solo durante la carrera que sabiendo que hay alguien pendiente de ti todos los días»

HUGO VELASCOGRADO.

Dieciséis días después de emprender rumbo a Lima, Javier Álvarez llegaba ayer a su Grado natal. Y lo hacía convertido en el primer asturiano que logra finalizar el Rally Dakar en moto. El piloto moscón valora para EL COMERCIO su aventura por Perú.

-¿Cómo se encuentra físicamente tras la gran dureza del raid?

-Más o menos ya me voy recuperando, aunque las manos y los pies me duelen bastante, así como algunos músculos del brazo y la espalda, que tardarán unos días en recuperarse.

«Me duelen bastante las manos y los pies, así como algunos músculos del brazo y la espalda»

-¿Qué fue lo que más le sorprendió del Dakar?

-Además de su dureza, los camiones. Son un espectáculo. Disfrutaba viéndoles pasar. Aunque en una etapa me llevé dos sustos grandes. Uno con un camión y otro con un 'side by side'. Y se pasa miedo. Por ejemplo, cuando encallabas en zonas de 'fesh-fesh', pasaban por allí a gran velocidad levantando una nube de polvo que te dejaba sin visión durante minutos, con el riesgo de que pudiera llegar otro participante y te atropellase.

-¿Pudo dormir mucho durante la carrera?

-¿Dormir...? Poco y mal ya que en el vivac hay muchos ruidos y estás incómodo por todos los dolores, por lo que como mucho dormía unas tres horas diarias. En cambio, tirado en la tienda de campaña descansando, en torno a cinco o seis horas.

-Una de esas noches difícilmente la olvidara.

-La verdad es que sí. Llegué a una zona de dunas que me costaba pasarla y, en un momento, la moto se quedó clavada en la arena. No tenía fuerzas para seguir, así que me quedé a dormir allí. Veía pasar a lo lejos coches y camiones hasta que en un momento de la madrugada apareció un coche de asistencia que iba buscando a un piloto de motos que también estaba parado. Pero encallaron en un olla de dunas y tuvieron que esperar a que amaneciese para poder sacarlo. Eso me vino muy bien, ya que me metí en la parte trasera del coche y así dejé de pasar frío.

-¿En algún momento del Dakar se planteó tocar el botón de rescate?

-Nunca. Esa hubiera sido mi última opción. Únicamente en caso de una caída o una avería grave que me hubiese impedido continuar. Solo el día que me quedé a dormir en el desierto usé uno de los sistemas que llevamos en la moto para llamar a la organización y fue únicamente para avisarles de que estaba bien y que pasaría la noche allí.

-A lo largo de la prueba contó con un apoyo muy importante.

-Sí. Alberto Fernández, un amigo que viajó conmigo. No es lo mismo estar solo que sabiendo que hay alguien pendiente de ti todos los días y que cuando llegas al campamento te pregunta qué tal te fue la etapa o te echa una mano en lo que puede, ya que al ir en la categoría sin asistencia teníamos muy limitada la ayuda externa. Precisamente, cuando llamé a la organización en la etapa que hice noche les di su número para que le avisaran de que estaba bien y, cuando llegué a la meta, allí le tenía esperándome. Eso es algo que se agradece.

-¿Repetiría la experiencia?

-Creo que no, pero igual cuando pase el tiempo lo veo de otra manera. Lo que tengo claro es que, si tengo que pasar por todo lo mismo que ahora para lograr el presupuesto, no lo haré. Así como si se vuelve a plantear un Dakar tan duro como este, en un sólo país y con mucha arena, en el que pasamos por el mismo sitio hasta en tres ocasiones.

-¿Ya sabe dónde va a colocar la medalla de 'finisher' y qué va a hacer con la moto?

-La medalla supongo que la pondré en un buen sitio del salón, mientras que la moto lo más seguro es que la venda. No tengo previsto hacer ninguna carrera más de este tipo y no puedo permitirme quedarme con una moto de ese dinero para solo mirar para ella.