Lorenzo no suelta el martillo

Jorge Lorenzo, en Le Mans. /
Jorge Lorenzo, en Le Mans.

El mallorquín vuelve a superar a Rossi y Marc Márquez termina cuarto

BORJA GONZÁLEZle mans

Los entrenamientos del Gran Premio de Francia dejaron alguna certeza y varias dudas. Lo que se constató desde el viernes es que lo de Jorge Lorenzo en Jerez no iba a ser flor de un día. El mallorquín volvió a demostrar desde el inicio del fin de semana su facilidad para enlazar vuelta tras vuelta rápida y ni el aumento de la temperatura el domingo cambió esta dinámica. Faltaba por ver quién podía hacerle sombra. «Puedo pilotar bien y tenemos una gran moto», comentó un satisfecho Lorenzo tras ganar su segunda carrera consecutiva. «La combinación de esas dos cosas hace que seamos competitivos. Hay que seguir así, pilotando bien, y hay que intentar dar otro paso de moto en el futuro, porque Honda no se va a dormir», añadió. No fue Marc Márquez esta vez, a pesar de su 'pole', el que inquietó a Lorenzo. Márquez salió mal y se mostró impreciso en el inicio de carrera. Después se quedó atascado detrás de Bradley Smith que a su vez andaba a la caza de Andrea Iannone, cuarto en esos momentos de carrera. El italiano se había metido a rueda de Lorenzo y de Andrea Dovizioso, aunque poco a poco fue perdiendo la estela de los dos de delante. Dovizioso, por su parte, fue capaz de mantener al líder apenas medio segundo por delante, mientras por detrás aparecía Valentino Rossi. De nuevo, el italiano, revirtió su situación en entrenamientos -incluso esta vez no lo hizo en el calentamiento, si no que tuvo que esperar a los minutos posteriores a este último entrenamiento-. Sin haber brillado a lo largo del fin de semana, Rossi igualó el ritmo de Lorenzo y escalón a escalón pasó a Márquez, Iannone y Dovizioso. Aunque, a partir de ahí, se encontró el muro de Lorenzo, que percutía su martillo con un ritmo fijo imposible para el resto de pilotos.

«He hecho una buena salida, pero arrancar desde la tercera fila es un problema», comentó el italiano sobre su carrera. «Mi distancia con Jorge no cambió en las quince primeras vueltas, pero darle caza era difícil. Cuando se pone en modo martillo no hay quien le gane. Se ha preparado mejor en los entrenamientos que yo. Me gustaría que la solución llegase antes, así Galbusera [jefe de mecánicos de Valentino Rossi] aguantaría más, porque de este modo pierde años de vida cada fin de semana. Sin duda, tengo un gran equipo. Han sido valientes para hacer una modificación tan grande en la moto. Hemos arriesgado mucho», explicó. Solucionado lo de delante, con Lorenzo, Rossi y Dovizioso sólidos en los puestos de podio, el espectáculo vino con el renacimiento momentáneo de Márquez, al que le costó mucho pilotar a su nivel a lo largo de toda la carrera. "En el 'warm up' pintaba todo muy bien y en la clasificación también, pero la temperatura ha subido mucho», argumentó el campeón del mundo sobre sus problemas. «No habíamos tenido estas condiciones en todo el fin de semana y ya en la cuarta vuelta he empezado a notar que tenía muchos, muchos problemas de delante. Creo que todas las Honda hemos sufrido de lo mismo y, de hecho, todas se han caído de delante», comentó. Primero Dani Pedrosa, que aún así levantó la moto y completó las 28 vueltas, un buen examen para su antebrazo; y después Cal Crutchlow y Scott Redding. Tres de las cuatro RCV de Honda terminaron por los suelos, prueba evidente de sus problemas en Le Mans.

Pese a esto, Márquez fue el coprotagonista del momento más espectacular de la prueba, un eléctrico duelo por el cuarto puesto ante Iannone. El italiano, con cuentas (deportivas) pendientes con el español desde su época de Moto2. El de Ducati es uno de esos pilotos que no quiere asumir una teórica inferioridad respecto a Márquez, y desde que llegó a MotoGP no ha escondido sentirse capacitado para luchar contra él de tú a tú. Durante un rato lo consiguió. Una pelea igualada por los problemas de ambos. Márquez, con su moto, y Iannone, una vez que se ha demostrado que la Ducati está al nivel de Honda y Yamaha, por la lesión en el hombro que se produjo una semana antes del gran premio. En estas condiciones, los dos pusieron toda la carne en el asador. «Ya que estábamos lejos de los primeros, me he dicho: 'Nos divertimos un poquito y al menos se me hacen esas vueltas un poco más cortas'», explicó sonriente Márquez pese a la decepcionante carrera que le deja cuarto en la general, a 33 puntos del líder y a 18 de Lorenzo.

Tras los pilotos de arriba entró Smith, por delante de Pol Espargaró, séptimo. Maverick Viñales consiguió entrar por tercera vez en el año en el top diez, Héctor Barberá fue decimotercero y Álvaro Bautista sumó su tercer punto con Aprilia. Tras él cruzó la meta Pedrosa. El único español que no pudo terminar la carrera fue Aleix Espargaró, en un fin de semana para olvidar: lesión el sábado que probablemente le haga pasar por el quirófano y rotura del embrague de su Suzuki que le dejó fuera de competición en la segunda vuelta.