Viñales se reivindica, Yamaha respira

Viñales. /Efe
Viñales. / Efe

Contundente victoria del piloto español en Phillip Island, en una brillante carrera de Álvaro Bautista, que como sustituto de Jorge Lorenzo fue cuarto. Marc Márquez se retira después del impacto de la moto de Johann Zarco

BORJA GONZÁLEZ Phillip Island (Australia)

Todas las miradas apuntaban a Andrea Iannone antes de que arrancase la carrera de MotoGP de Phillip Island. El italiano de Suzuki había mostrado un ritmo superior al resto de pilotos en cada entrenamiento, en todas las circunstancias. De hecho, por la mañana, en el warm up, había completado cuatro vueltas más rápidas que la mejor del segundo clasificado en esa última prueba, Maverick Viñales, que el sábado había deslizado que algo se había guardado en el bolsillo. Pero con los antecedentes, cualquiera podía fiarse de la Yamaha… Aunque esta vez el piloto gerundense decidió apostar a lo seguro. Pidió que en su box no le tocasen la moto, que no hiciesen experimentos, y que mantuviesen la puesta a punto que le había funcionado en Tailandia, donde terminó tercero pegado a los dos primeros. Hace una semana, en Japón, comenzó desde ese punto, pero el domingo su cuerpo técnico decidió plantear una modificación que no funcionó, lo que provocó su enésima frustración. Y la enésima pifia de la marca. La última victoria de Viñales databa de mayo de 2017, en Le Mans; la última de Yamaha de junio de ese año, en Assen, obra de Valentino Rossi. En total, 25 grandes premios sin ganar, la racha más larga en su historia en la clase reina.

«El mensaje que quiero dar es que confíen en mí, que confíen en mi pilotaje, que es el que me ha traído hasta aquí para ganar carreras; también en Suzuki gané carreras y eso es lo que les pido, que confíen en mí, en lo que yo siento y en la moto que necesito para hacerlo, para poderles demostrar que cuando la moto funciona y está en el punto para mi pilotaje puedo hacer cosas como las de hoy». 'Lo de hoy' fue ganar con solvencia, porque Iannone no confirmó los pronósticos, y fue menos incisivo de lo esperado, aunque su buen fin de semana le sirvió para terminar segundo e imponerse por tres décimas a Andrea Dovizioso, que también mostró que los problemas de Ducati en Phillip Island lo son menos en este año en el que la moto italiana se está mostrando muy competitiva en cualquier escenario. Como demostró Álvaro Bautista. El de Talavera de la Reina (Toledo) aprovechó su oportunidad, la de ocupar el sitio del lesionado Jorge Lorenzo en el equipo oficial. Estuvo en el grupo perseguidor de Viñales, rondó el podio llegando a rodar segundo, y al final se impuso a Rossi en la pelea por el cuarto para lograr su mejor resultado del presente curso, el último en MotoGP, una vez que no ha podido encontrar una moto con la que continuar en 2019. «Siempre intento hacer el máximo y aquí he tenido la oportunidad de tener una moto muy competitiva y en solo un fin de semana ya estábamos con los mejores, así que sinceramente si hubiese tenido una moto así desde hace tiempo podría haber estado mucho más arriba, pero son las circunstancias y es lo que hay, no podemos volver hacia atrás», reflexionó Bautista, que defenderá los colores de Ducati en Superbikes el próximo curso.

Viñales se reivindicó, Iannone no terminó de concretar su favoritismo, y Marc Márquez no pudo desvelar si realmente estaba para ganar en Phillip Island, como había comentado el tercero en la parrilla, Johann Zarco, algo alocado en el inicio de carrera («En la primera vuelta, si no levanto la moto, nos vamos los dos al suelo por cómo ha soltado los frenos Zarco. Nunca deseas el mal a nadie pero, al final, quien va buscando riesgo al final lo gana», dijo muy expresivamente Alex Rins, quinto por delante de Rossi), y que terminó protagonizando un espectacular accidente en plena recta, con un final milagroso (el piloto indemne) y con Márquez como daño colateral.

«Estoy bien y contento», reconoció el campeón del mundo. «Contento porque tanto Johann como yo estamos bien. Y contento porque yo no me he caído. Me siento afortunado porque era un punto de más de 300km/h. No he hecho 'highside' de milagro. He hablado con Johann y bien. Al principio estaba enfadado porque alguien me había tocado por detrás y no entendía el porqué. Pero luego cuando he llegado al box lo he entendido. En esta pista te chupa el rebufo. Aunque frenes igual que la vuelta anterior la moto no frena, te absorbe la moto de delante. A mí ya me había pasado la vuelta anterior con Miller y me he apartado un poco. Pero Zarco no ha tenido en cuenta que había el rebufo de dos motos más. No ha podido frenar la moto. Ya me ha pedido disculpas y para mí es un lance de carrera que pasa en este tipo de circuitos. Un pequeño error se traduce en un grave error». Con esto Márquez volvió a salir con un cero de Australia, algo que ya vivió en las dos anteriores ocasiones en las que llegó con el título bajo el brazo sellado en Japón (2014 y 2016). Esta vez no por su culpa, aunque continúa su maldición.

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