«De niña perdí cumpleaños por ir a carreras»

Carla Álvarez junto a su coche en el circuito CISvial de Langreo. / JUAN CARLOS ROMÁN
Carla Álvarez junto a su coche en el circuito CISvial de Langreo. / JUAN CARLOS ROMÁN

Carla Álvarez compagina su faceta de piloto de 'rallies' con la Ingeniería de Telecomunicaciones

MARCOS GUTIÉRREZ

Muchos pensarían, empleando el sentido común, que un deportista con catorce años de carrera estaría más cerca de la jubilación que de alcanzar su zenit. Esa lógica, sin embargo, no se aplica a Carla Álvarez (Gijón, 1996), que lleva viviendo deprisa desde los siete años. No es una metáfora, sino una afirmación fruto de la más testaruda literalidad. Y es que esta piloto de 'rallies' de montaña se puso por primera vez al volante de un kart «a los siete años» y, desde entonces, no ha frenado. Compagina la velocidad con la Ingeniería de Telecomunicaciones, carrera de cuya meta le separan «seis asignaturas».

Explica que a su padre siempre le gustaron los coches. «Iba a ver las carreras y 'rallies' de montaña. En vacaciones alquilaba karts en los circuitos donde íbamos. Un día, en el circuito de La Belga, vi a unos niños de mi edad con karts de verdad y le dije a mi padre que quería probar». Ese día dio el primer paso de un largo camino en el que ha quemado etapas tumbando aguja. «Compramos un kart y empezamos a ir todos los fines de semana a entrenar», explica.

El salto cualitativo en su carrera deportiva se produjo a los nueve años. Entonces, la Federación Asturiana «sacó una beca para correr el campeonato de karting con todos los gastos pagados. Me presenté y la gané. Ahí comencé a competir». Ahora corre con su propia escuadra, CAS Motorsport, en montaña. Admite que «es muy complicado» compaginar estudios y deporte, «pero hay tiempo para todo». Hace cinco años pudo mezclar lo mejor de ambos mundos, al integrarse en el equipo Formula Student de la Escuela Politécnica de Ingeniería. Gracias a ello participó en el proyecto 'Impulsa eRacing', en el cual alumnos universitarios de diferentes grados diseñaron, construyeron y luego compitieron con un coche de carreras eléctrico. El pasado año fue seleccionada junto con otro medio centenar de investigadores españoles en el concurso de emprendimiento del Banco Santander. El premio fue un inspirador viaje a Silicon Valley, en noviembre. «Visitamos Google, Facebook, el nuevo centro de Apple, tuvimos una sesión con inversores americanos y todo tipo de experiencias», apunta.

Su proyecto, Table Information System, surgió de la desesperante experiencia que muchos hemos sufrido en alguna ocasión en un restaurante. Es un sistema de control y gestión de mesas por el que se divide la comida en fases. La idea «surgió en un restaurante, porque nos servían descoordinados, venían un montón de camareros a destiempo y no era por culpa suya, sino porque no tenían toda la información». Sus objetivos pasan «por acabar la carrera, que me quedan seis asignaturas, para poder centrarme en lo que quiero, que es emprender. En lo deportivo voy a correr otra vez el campeonato de Asturias». Comenta que el mundo del volante le ha servido para adquirir «el compromiso y el esfuerzo». «De pequeña me perdí cumpleaños de niños de mi clase por ir a carreras. Esa disciplina te la da el deporte y, a partir de ahí, la puedes aplicar a todo lo demás», añade.