TENIS

La épica en la que danza Nadal

Rafa Nadal intenta consolar a Dominic Thiem tras derrotar al austríaco en Nueva York. /  DON EMMERT / AFP
Rafa Nadal intenta consolar a Dominic Thiem tras derrotar al austríaco en Nueva York. / DON EMMERT / AFP

Derrotó a Thiem en una batalla de casi cinco horas que le da el pase a semifinales

ENRIC GARDINER MADRID.

Cuando Dominic Thiem lanzó un remate más allá de la línea de fondo, tras casi cinco horas de partido, entregando la victoria a Rafa Nadal, por 0-6, 6-4, 7-5, 6-7 (4) y 7-6 (5), probablemente ni el balear era consciente de lo que había conseguido. La batalla entre él y el austríaco acababa de llegar su fin. Contra un 99% de los jugadores, el esfuerzo de Thiem le habría llevado al triunfo, a abrochar una de las conquistas más importantes de su carrera. En ese 1% restante, es Nadal el que está al otro lado de la red.

El español dio muestras de debilidad durante la noche neoyorquina. Sólo siete puntos ganados en el primer set con su consiguiente 6-0 en contra denotaron que el campeón no estaba bien. Quizás por la influencia del calor y la humedad que le obligaron a usar el chaleco de hielo o porque Thiem era el primer 'top 20' que Nadal se encontraba en Flushing Meadows desde la final de 2013 ante Novak Djokovic. Fue el primer rosco que Nadal encajaba en estas pistas desde que Andy Roddick le infligiera uno en 2004 y la resistencia de Nadal se puso a prueba. El segundo set le devolvió a la vida. Mejoró al servicio (subió el porcentaje de primeros del 40% al 70%) y empezó a amenazar el saque de Thiem.

La intensidad comenzó a aumentar y el centroeuropeo vivió un momento crítico. Se puso por delante con una rotura a favor y dispuso del saque para elevarse dos sets a uno. El vértigo del austríaco, primerizo en unos cuartos de Grand Slam fuera de París, le venció y cedió cuatro juegos consecutivos y, con ello, la manga. La capacidad de Nadal para olvidar ese terrible primer set y concentrarse en el presente le habían permitido disponer de una segunda vida en el partido. «Dominic es un compañero ejemplar en el circuito y lo siento por él», exclamó después del encuentro. Pero la realidad no mostraba a un Nadal que pensara en su rival. Solo estaba concentrado en mejorar y meterse en sus séptimas semifinales en el Abierto de Estados Unidos, las que le pueden dar acceso a la final en la que lucharía por el cuarto título y el decimoctavo 'grande'.

Pero el cuarto set reveló lo gran jugador y luchador que es Thiem, uno de esos tenistas que lo deja todo en cada golpe, ya sea con su exquisito revés o con su potente derecha. Nadal le dejó ir vivo al no rematar dos bolas de 'break' en el segundo juego y lo pagó a la larga con la pérdida del set en el desempate. Todo quedaba para un quinto parcial. Las escasas fuerzas de ambos regalaron otra encarnizada batalla desde el fondo, donde el balear volvió a perdonar. Cinco bolas de rotura se le escaparon, lo que fió el partido a otro 'tie break'.

Un intercambio de roturas dio paso a la tensión del abismo. 4-4, 5-5 y 6-5 para Nadal. Primera bola de partido a las cuatro horas y 49 minutos de juego. Thiem construyó bien el punto, pero tiró un remate, a priori, sencillo, fuera. Nadal, lastrado por el cansancio, levantó tímidamente los brazos al aire y esbozó una sonrisa. La batalla había terminado, pero mañana, ante Juan Martín del Potro, otro capítulo de la épica en la que danza Nadal será escrito.

«Lo siento por él»

«Lo siento por él, es un gran tipo, uno de los mejores en el circuito. Lo siento por él también porque cuando llegaron los momentos clave hizo lo necesario para ganar», señaló en conferencia de prensa Nadal tras su apretada victoria. «Ha sido muy exigente en todos los sentidos. Físicamente, porque las condiciones eran muy duras ahí afuera y porque he jugado contra un gran rival», añadió en referencia a la asfixiante humedad que asoló la noche neoyorquina.

Superado otro escollo, Nadal ya piensa en su rival de semifinales. «Va a ser difícil. Juan Martín es un gran jugador en cualquier superficie, pero el desafío de jugar contra él en pista dura es aún mayor. Sé que está jugando muy bien, así que sé que tendré que jugar a mi mejor nivel para tener opciones de ganar», apuntó.

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