TENIS

Pablo Carreño comienza a entrenarse tras su lesión en la Davis

Carreño, a la izquierda con Avendaño, en el 50 aniversario del Club de Tenis Avilés, donde se homenajeó el pasado sábado a Manolo Galé, presidente de la Territorial y 'alma mater' de la entidad avilesina. /  MARIETA
Carreño, a la izquierda con Avendaño, en el 50 aniversario del Club de Tenis Avilés, donde se homenajeó el pasado sábado a Manolo Galé, presidente de la Territorial y 'alma mater' de la entidad avilesina. / MARIETA

El jugador gijonés, que no quiere correr riesgos, comentó que «me veo más cerca de reaparecer en Shanghai y no precipitar mi regreso»

J. L. C. GIJÓN.

Pablo Carreño comenzó a entrenarse en Barcelona después de retirarse, a causa de un fuerte dolor en un abductor, en el primer partido de la semifinal de la Copa Davis contra el francés Benoit Paire el pasado día 14. El gijonés, que se mantiene en el puesto número 21 del ránking mundial, estuvo a tratamiento desde entonces y no cogió la raqueta hasta ayer lunes.

Carreño, que estuvo el pasado sábado en Asturias en el homenaje que se le rindió en Avilés al presidente de la Territorial Manolo Galé, no quiere correr ningún tipo de riesgos, sobre todo, porque el problema muscular que tuvo en Francia fue el mismo que le obligó a retirarse en su partido contra el portugués Joao Sousa, en los octavos de final del Open USA.

En este sentido, el tenista forjado en el Grupo Covadonga comentó a EL COMERCIO que «vamos a ir despacio y en función de las sensaciones que tenga decidiremos en que torneo puedo reaparecer». Por el momento no estará en el Open de Chengdú, y tampoco parece que vaya a estar Beijing, un ATP 500, que se disputa a partir del 1 de octubre, puesto que lo ve demasiado precipitado. Así las cosas, Carreño cree que «más bien podría intentar estar en el Másters 1000 de Shanghai», una competición muy atractiva en el que, a buen seguro, estarán las mejores 'raquetas' del circuito.

El jugador asturiano comenzó el año en el 'top' ten mundial y se mantuvo entre el diez y el decimotercero la mayor parte de la temporada. Sin embargo, su lesión en Nueva York contra Sousa le hizo perder muchos puntos, porque defendía nada menos que 700 en el Open USA, lo que ha propiciado su caída hasta el puesto veinte. A ello se sumaron ahora las molestias musculares que le han hecho parar unos quince días, aunque lo peor es que estará fuera en dos pruebas importantes del circuito.

Para Carreño, la primera parte del año «ha sido muy buena, con destacadas actuaciones en varios másters 1000, pero en la segunda no tuve mucha fortuna, especialmente desde el Open de Estados Unidos».

Pero el gijonés no pierde ni mucho menos la esperanza, «porque me quedarían unas cuatro semanas de competición en las que intentaré estar a mi mejor nivel».

El 22 de octubre tiene marcado en el calendario el Torneo de Viena, en el que se reparten 500 puntos, y siete días después el Másters 1000 de París. Sin duda, son dos citas muy importantes en las que Carreño puede recuperar un importante número de posiciones en el ránking mundial. Por contra, el asturiano desestimó en esta ocasión su presencia en la Kremlin Cup, que ganó en 2016 al italiano Fabio Fognini. Carreño no quiere hacerse ilusiones, «porque hasta que no esté bien no jugaré», insiste.

El gijonés, bajo la vigilancia de su equipo médico y de sus entrenadores Samuel López y César Fábregas, decidirá su vuelta a las pistas en función de cómo evolucione en los entrenamientos que reanudó ayer lunes después de más de diez días.

Carreño terminó sin molestias la suave sesión preparatoria e irá incrementando la intensidad durante la semana de cara a coger el punto necesario para volver a competir.