Pablo Carreño comienza con buen pie su andadura en Winston-Salem

Pablo Carreño. /AFP
Pablo Carreño. / AFP

El gijonés derrotó en tres sets a un bregador Marius Copil para sellar su pase a los octavos de final de la competición que conquistó en 2016

I. A.GIJÓN.

Reforzado en el plano anímico tras cuajar una buena actuación en Cincinnati, donde Novak Djokovic le cerró el paso, Pablo Carreño inició con buen pie su andadura en el torneo de Winston-Salem. En la competición que le permitió inaugurar su palmarés en el circuito ATP en el verano de 2016, en la que volvió a rozar la final el pasado año, el gijonés retomó su vínculo victorioso a costa de un combativo Marius Copil.

El asturiano hizo sacar la bandera blanca al tenista rumano cuando el reloj había superado por cuatro minutos las dos horas, en el décimo juego del tercer set (6-3, 6-7 y 7-4). En la reedición del duelo que libraron el pasado 11 de agosto en Cincinnati, el jugador forjado en el Grupo Covadonga se mostró muy sólido al resto y aprovechó su primer punto de ruptura para inclinar a su favor una manga que se adjudicó en la primera media hora de partido.

No tardó en contraatacar Copil, que ofreció una resistencia mayor a la mostrada nueve días antes en el choque disputado en Ohio, donde claudicó con un doble 6-2. Tras quebrarle el saque en la apertura del set, obligó a Carreño a remar a contracorriente.

El gijonés, que evitó una vía de agua al impedir que su adversario materializase su segundo punto de 'break', devolvió con mucho esfuerzo el golpe a su rival para imponerse el resto y poner el 5-5 en el tanteador, pero en la muerte súbita Copil se mostró inabordable. Con el partido igualado, respondió con solvencia Carreño, que hizo valer la ruptura con la que inició el set definitivo para inclinarlo a su favor en treinta y cinco minutos y sellar su pase a los octavos de final, en los que se enfrentará al vencedor del choque entre el bosnio Damir Dzumhur y el italiano Lorenzo Sonego.