¡Ponte en mi piel!

¡Ponte en mi piel!

El área social del Unión Club Ceares estrenó la primera edición de sus jornadas de deporte inclusivo

MARÍA SUÁREZ

Dar un revés sin ver, chutar a puerta guiándose solo por el oído o comprobar en primera persona por qué el judo adaptado es uno de los deportes con menos modificaciones normativas respecto al que no lo es. Detalles todos ellos relacionados con la superación personal, que muchas veces uno es incapaz de ver, oír o sentir si no se pone en la piel de quien representa todo ese esfuerzo.

El área social del Unión Club Ceares, con el objetivo de aunar todos esos valores del deporte, organizó este fin de semana la primera edición de sus jornadas de deporte inclusivo. El evento arrancó con una mesa redonda denominada 'Deporte y diversidad', en la que, bajo la moderación del comentarista deportivo Fernando García de Dios, numerosos deportistas trasladaron sus propias experiencias. Una de ellas fue Sandra García, de la Asociación Down Asturias y jugadora del Sporting de Gijón Genuine. La futbolista habló de su experiencia deportiva y destacó lo importante que es para ella desplazarse a jugar a lugares como Valladolid o Cataluña y notar el apoyo de la afición.

A ese primer acercamiento al deporte inclusivo, celebrado en el Centro Municipal Integrado del Coto, le siguió una actividad práctica orientada a que los participantes pudieran vivir en primera persona y con normalidad qué supone practicar deporte con una discapacidad. La trabajadora social Salomé Huerdo fue la principal organizadora de unas jornadas que para ella culminan sus prácticas en el área social del club teyero. «Cuando unes deporte y discapacidad, das visibilidad a los verdaderos valores del deporte. No se trata tanto de competitividad, sino de la superación personal de cada deportista», explica la estudiante del máster de protección jurídica de colectivos vulnerables.

La jornada del sábado, llamada 'Me pongo en tu piel' y celebrada en el Colegio Campoamor del Coto, cumplió un doble objetivo por parte del Ceares. «Por un lado la idea era que los chavales y chavalas de la Escuela Mixta de fútbol practicaran este tipo de deporte adaptado. Que pudieran disfrutar de otros deportes. Por otro, el objetivo estaba en dar a conocer las disciplinas que practican y cómo lo hacen estos deportistas con discapacidad. Raras veces pueden difundirlo y lo importante es que sean capaces de llegar a quien quiera practicarlo y no sepa que tiene la posibilidad», ilustra la propia Huerdo.

La cantera teyera aparcó por unas horas el balón tal y como lo conocen y se enfundaron antifaces para intentar parar una pelota adivinando su situación por el sonido. Álex Varela, jugador de 'blind tennis', hizo a los participantes no solo agudizar el oído, sino acompasarlo también al golpeo de una raqueta. El tenista, de la Fundación Sound Tennis, hizo hincapié en lo difícil que resulta a veces llegar a los demás porque desde fuera se ve muy complicado jugar. Demostrar y compartir juegos resulta fundamental para derribar esas barreras porque estos deportistas son el mayor ejemplo de que nada es imposible.

Falta de apoyo económico

Otro de los factores que uno descubre cuando se pone en la piel de estos deportistas es la falta de recursos. «Cuesta mucho encontrar financiación. Estas competiciones adaptadas se practican a nivel nacional, y los desplazamientos no están cubiertos. Es importante que se conozca su esfuerzo. Estas jornadas son una manera más de transmitir los verdaderos valores del deporte a los chicos y chicas de la Escuela Mixta del Ceares», apuntó Salomé Huerdo.

Salvador López y Alberto Prieto, del Samo-AFESA de fútbol 8, y Sergio Chamorro, del Gimnasio Judo Gandoy, dieron buena cuenta de lo diferente y normal que es a la vez practicar una disciplina de deporte adaptado. Daniel Domínguez y Enol Varela, dos de los chicos de Asturgoalball, taparon los ojos a los participantes para entrenar sus oídos.

Y el propio Alejandro Varela demostró que uno no tiene que conformarse con una sola disciplina deportiva y al tenis le suma también el taekwondo adaptado. Diversión, desarrollo de diferentes sentidos y capacidad de superación inundaron unas jornadas que ensalzan deportes minoritarios, pero no menos espectaculares.