TENIS

Rafa Nadal desactiva el simulacro de bombardeo

Rafael Nadal.
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Rafael Nadal. / REUTERS

MANUEL SÁNCHEZ LONDRES.

Rafael Nadal está ante un Wimbledon plácido. Está en cuartos de final por primera vez desde 2011 y aún no ha tenido enfrente a ningún bombardero de enjundia. Este lunes -conocido como 'Manic Monday' porque se disputan todos los partidos de octavos de final-, la primera amenaza en forma de sacador, el checo Jiri Vesely, se quedó en menos que un simple aviso. El balear, tras tres partidos tranquilos ante jugadores que se adaptan con facilidad a su estilo de juego, aplacó el primer simulacro de bombardeo (6-3, 6-3 y 6-4) sin esconderse y desarmando a un Vesely que dejó muchísimas carencias.

En la misma ronda en la que se estrelló el año pasado ante el luxemburgués Gilles Muller, Nadal se quitó el exceso de confianza del pasado -aquel día le 'regaló' los dos primeros sets a Muller-, y se comió en la pista a Vesely, que pese a casi los dos metros de estatura que atestigua, se quedó muy lejos de tocar su techo de juego.

Su saque era la mayor preocupación, pero, pese a que conectó primeros a más de 215 kilómetros por hora y segundos a más de 200, se quedó demasiado solo en el ramillete de variedad que necesita un partido de esta magnitud: en la central de Wimbledon y con un ganador de 17 Grand Slams enfrente. Además, su servicio no se acerca siquiera a la potencia del de otros cañoneros como el canadiense Milos Raonic y el estadounidense John Isner o la colocación de su verdugo en 2017, Muller.

A dos partidos de distancia se avista el soñado duelo con Federer, diez años después de la famosa final que coronó a Nadal por primera vez en Wimbledon. Amplió su racha de sets ganados en el tapete verde londinense a 32 al vencer al francés Adrian Mannarino (6-0, 7-5 y 6-4).

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