La empresa familiar reclama al Principado rebajas fiscales y más eficiencia en el gasto

La empresa familiar reclama al Principado rebajas fiscales y más eficiencia en el gasto

Javier Fernández insiste en que la tributación estrictamente empresarial no es competencia de su Gobierno, pero apoya la armonización entre comunidades de algunos impuestos

OCTAVIO VILLA

Fue la Asociación Asturiana de Empresa Familiar la que lanzó el tercer envite en apenas una semana al presidente del Gobierno regional, Javier Fernández, con una nueva petición pública para que alivie la presión fiscal sobre las empresas. El primero fue el vicepresidente de la Federación Asturiana de Empresarios, Jacobo Cosmen, durante la presentación del plan industrial del Principado. Al día siguiente, el propio presidente de la Fade, Pedro Luis Fernández, insistió en el asunto. Y ayer era el presidente de Aefas, Carlos Manuel Rodríguez, quien tras la asamblea general de socios se lanzaba al ruedo, en el encuentro empresarial posterior, y se dirigía al jefe del Ejecutivo asturiano: «No somos el enemigo. Solo queremos que nos ofrezcáis un marco de trabajo estable e igualitario», introducía.

Rodríguez insistió en que la razón por la que alegan que el Impuesto de Sucesiones y Donaciones es abusivo con respecto al resto de España no es «porque no queramos pagar impuestos». Pero, puntualizó, «no podemos pagar 2.000 veces más que en otras comunidades». Se puso en la piel de Fernández para dar su particular receta de gobierno: «Sé que es difícil quitar una parte de los 120 millones de euros que recaudan de este impuesto», pero en Asturias, completó, «somos apenas un millón de habitantes y debemos de ser más eficientes en el gasto». En todo momento se dirigió directamente al presidente del Principado. «Lo que ustedes hacen afecta mucho en la vida real», aseveró.

Imaginando de antemano cuál sería la respuesta de Javier Fernández, el presidente de Aefas aclaró que no pretendía hablarle de «rebajar la fiscalidad sobre la que no pueda influir, como el Impuesto de Sociedades, pero sí tienen influencia sobre el Impuesto de Sucesiones y Donaciones o el tramo autonómico del IRPF».

Cuando llegó la hora que interviniese el jefe del Gobierno asturiano, sus primeras alusiones al asunto fiscal no fueron ninguna sorpresa. «Cuando hablamos de la tributación empresarial, de la estrictamente empresarial, estarán de acuerdo conmigo en que no hay más presión fiscal en Asturias que en el conjunto de España, porque todos esos impuestos no son competencia del Principado». Fernández incidió en que el impuesto de sociedades no está transferido, como tampoco lo está el de transmisiones patrimoniales en aquello que tiene que ver con ls operaciones societarias (creación, disolución, ampliación de capital...). El IVA, añadió, no es un tributo autonómico y el impuesto de sucesiones -en lo relativo a las sucesiones empresariales de familiares- tiene una bonificiación estatal del 94% de la base imponible, a la que Asturias añade otro 5%. Es decir, ahondó, «un 99% de la base imponible está bonificada» en la región. Así las cosas, especificó, «de lo que se está hablando aquí es del impuesto de sucesiones, pero en términos de personas físicas, no jurídicas. Y es cierto que existe una diferencia muy importante hoy en día en España».

En este sentido, el presidente asturiano se mostró «absolutamente de acuerdo» con la búsqueda de un marco de armonización fiscal entre las comunidades autonómicas «con algunos impuestos». Puso un ejemplo: el del tributo que «tiene que ver con la normativa de transmisiones gratuitas entre familiares directos». Pero eso, dijo otra vez, «no es algo que responda exclusivamente a la voluntad del Gobierno de Asturias».

Fernández se refirió también a la reforma fiscal planteada desde el Gobierno de España. «Lo primero que debemos pensar es en la suficiencia financiera de las comunidades autónomas, que sostenemos servicios esenciales», apuntó. Reconoció el problema de las bases menguantes y los tipos crecientes que «nos lleva a tener recaudaciones que están en el menor nivel en relación al PIB del conjunto de los países europeos» y abogó por la ampliación de las bases imponibles.

El presidente de Fade, Pedro Luis Fernández, apoyó como no podía ser de otra forma la posición de Aefas. «Somos como el orbayu fino que va calando poco a poco. Seguro que algo conseguiremos», vaticinó sobre sus peticiones. En otro orden de cosas, apostó por «las fusiones, adquisiciones y UTE que permiten a las empresas asturianas ganar en tamaño y, de ese modo, en competitividad». En la clausura del encuentro también participó el presidente del Instituto de Empresa Familiar, Javier Moll, quien insistió en la problemática de la sucesión en las empresas familiares.

La jornada sirvió también para tratar además variados temas de la economía española y europea. Javier Fernández se refirió a un Banco Central Europeo «sin más control que el de la inflación» y a una moneda única «pero no común, con 18 economías, 18 deudas públicas y 18 sistemas fiscales, que no ha funcionado ni va a funcionar». Todo esto, hizo hincapié el presidente, es algo que «tiene que estar permanentemente presente en el debate econónico».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos