Un grupo chino se adjudica por solo 10.000 euros la polémica subasta del aeropuerto de Ciudad Real

Imagen del aeropuerto de Ciudad Real. /
Imagen del aeropuerto de Ciudad Real.

Otras dos empresas recurren el proceso, también criticado por el administrador concursal al tachar de "ínfima" la oferta que todavía puede ser mejorada en dos meses

J. V. MUÑOZ-LACUNAtoledo

Diez mil euros. Menos de lo que cuesta un coche de gama media. Es la cantidad que el grupo chino Tzaneen International pagará al contado por el aeropuerto de Ciudad Real, uno de los megaproyectos ideados durante la burbuja económica que vivió España a principios de este siglo y que fue financiado en su día, entre otros, por la luego quebrada Caja Castilla-La Mancha (CCM). Esta polémica infraestructura, en proceso concursal, se subastó este viernes en un juzgado de Ciudad Real siendo su valor oficial estimado de 40 millones de euros, apenas una undécima parte de los 450 millones que costó construirla.

Los asistentes no pudieron contener la risa al escuchar la única oferta presentada: 10.000 euros por una infraestructura que cuenta con una larga pista de 4 kilómetros de longitud y 60 metros de ancho además de hangares, una torre de control y una terminal. Eso sí, los terrenos aledaños están excluidos de la operación. La justificación de la compañía asiática fue que "el aeropuerto tiene un valor negativo conforme a estudios técnicos especializados porque no tiene ingresos, sus licencias están suspendidas y cuenta con una significativa cantidad de gastos recurrentes e inevitables.

Pese a sus argumentos, la polémica rodea todo el proceso y continuará haciéndolo en los próximos meses. Los grupos CR Aeropuertos y Griffin Pegasus, también interesados en el aeropuerto, intentaron paralizar la subasta con varios escritos y persistirán en sus reclamaciones en los tribunales. El propio administrador judicial de la sociedad dueña de la infraestructura, declarada en concurso de acreedores en 2009, tachó de ínfima la propuesta de la compañía china.

Para el administrador, Francisco Pérez, los 10.000 euros ofrecidos son "ridículos e insultantes", pero lo cierto es que serían legales porque no se fijó de antemano un precio mínimo de salida para la subasta. No obstante, el valor que se había estimado para el aeropuerto se situaba en, al menos, 28 millones de euros. Esta cifra supone el 70% del valor de la tasación oficial, que alcanza los 40 millones. De momento, el juzgado de lo mercantil que tramita el concurso ha dado un plazo de dos meses (hasta el 14 de septiembre) para que cualquier interesado en la controvertida instalación pueda hacerse con ella por esos 28 millones.

Una base para transporte de mercancías

Tzaneen International se define como una sociedad "especialmente diseñada para abordar este proyecto", que pretende ser una base importante para transporte de mercancías. En él, según el grupo asiático, tendrían cabida inversores españoles y extranjeros, así como entidades financieras y fondos de inversión especializados en infraestructuras.

Aunque antes de reabrir el aeropuerto, quiere adquirir la zona complementaria donde construirá naves y equipamientos, con lo que la inversión final podría rondar los 100 millones de euros. El objetivo final sería convertirlo en una gran zona logística especializada en almacenaje y distribución de mercancías por todo el mundo, con especial atención al mercado chino que podría utilizar Ciudad Real como cabeza de puente en sus productos. Según sus cálculos, podrían crearse "varios miles de empleos directos e indirectos.

De 'satélite' de Barajas a la nada

La idea de levantar un aeropuerto privado internacional en plena Mancha se fraguó en los 90. La Cámara de Comercio de Ciudad Real y la Diputación Provincial crearon en 1998 una sociedad promotora con la finalidad de dotar a la ciudad manchega de un aeropuerto que pudiera descongestionar el hub madrileño de Barajas, por entonces bastante saturado y sin planes de ampliación o traslado.

En 2003 comenzaron las obras y en diciembre de 2008 se inauguró por todo lo alto. Pero su vida fue muy corta. En 2009, la sociedad propietaria entró en concurso de acreedores; en 2011 Vueling, la última compañía que operó en sus instalaciones, dejó de hacerlo y en abril de 2012 el aeropuerto cerró.

Atrás quedaron apenas cuatro años en los que su pista vio despegar u aterrizar a aviones con destinos nacionales e internacionales. Desde entonces, sólo se ha utilizado para el rodaje de películas y anuncios publicitarios mientras sus administradores concursales han tratado de venderlo por cantidades que oscilaban entre 80 y 100 millones de euros.

Atrás también han quedado los 500 millones de euros que se invirtieron en este proyecto que los chinos hoy sólo valoran en 10.000 euros. El todo a un euro llega al sector aeronáutico.