La producción de acero cayó un 8% en España el año pasado por la crisis mundial del sector

La producción de acero cayó un 8% en España el año pasado por la crisis mundial del sector

Aunque algunas de las instalaciones del Principado lograron récords, el país perdió 1,2 millones de toneladas

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

La crisis mundial del acero ha atacado de lleno a la producción siderúrgica española que, en 2016, se dejó 1,2 millones de toneladas con respecto a 2015, un ejercicio que tampoco fue especialmente positivo y que en ningún momento se acercó a las cifras previas a la crisis. Según los datos hechos públicos por la World Steel Association, la principal organización mundial del sector, la producción en el país se situó en 13,6 millones de toneladas el pasado año, un 8% menos que los 14,8 del anterior. Un tercio del total, aproximadamente 4,7 millones de toneladas, salieron de las factorías asturianas. Tanto en la planta de Gijón como en la de Avilés hubo instalaciones que marcaron récords mensuales de producción, aunque las paradas para acometer inversiones impidieron que la cifra total fuera más elevada.

LOS PRODUCTORES MUNDIALES DE ACERO

2016 2015 Dif. (%)

1. China 808,4 798,8 1,2

2. Japón 104,8 105,1 -0,3

3. India 95,6 89,0 7,4

4. Estados Unidos 78,6 78,8 -0,3

5. Rusia 70,8 70,9 -0,1

6. Corea del Sur 68,6 69,7 -1,6

7. Alemania 42,1 42,7 -1,4

8. Turquía 33,2 31,5 5,2

9. Brasil 30,2 33,3 -9,2

10. Ucrania 24,2 23,0 5,5

16. España 13,6 14,8 -8,0

2016 no fue un buen año para el sector siderúrgico, aunque los problemas se remontan tiempo atrás. La desaceleración de la economía China provocó que el gigante asiático no pudiera absorber su desmesurada producción y, para darle salida, invadió el mercado mundial con su acero, aunque esto supusiera venderlo a precio de derribo, esto supuso un desplome generalizado de la cotización de estos materiales en todo el planeta y con ella, colocar en una situación crítica a la mayoría de empresas y plantas de los países desarrollados.

Ante este panorama se sucedieron una serie de cierres en todo el mundo. En España, plantas como las de Arcelor en Zumárraga y Sestao vivieron de lleno los efectos de la crisis. La primera ha sido reducida a un parque de chatarra en el que solo trabajan ocho operarios y la segunda, después de estar buena parte del año parada, retomó la actividad los fines de semana a finales de 2016.

No obstante, España no es ni mucho menos el país que más ha sufrido la crisis siderúrgica mundial. En el Reino Unido, la caída de la producción fue del 30,9%. Ya en 2015, el sector perdió 5.000 empleos con los cierres de plantas de SSI, Caparo Industries y Tata Steel y en 2016 la situación continuó agravándose con el anuncio de esta última, quinto productor mundial, de abandonar el país, donde empleaba de forma directa a 15.000 personas. Algunas de sus factorías fueron vendidas por el precio simbólico de una libra.

De media, en la Unión Europea la producción se redujo el año pasado un 2,3% hasta poco más de 162 millones de toneladas. Es el mismo porcentaje que bajó en Francia, el tercer productor del viejo continente -se sitúa por delante de España, que es el cuarto-, mientras que el primero, Alemania, vio como descendía un 1,4%, e Italia, que se sitúa en segunda posición, aumentaba un 6%.

En lo que se refiere al resto del planeta, a pesar de la crisis y la sobrecapacidad mundial, cifrada en 800 millones de toneladas, la industria siderúrgica sacó al mercado un 0,8% más de acero, gracias al crecimiento en los países asiáticos, un 1,4% de media -en China aumentó un 1,2% y en India un 7,4%-; en Oriente Próximo -7,6%-, en Australia (2,1%) y en Turquía (5,2%). Esto provocó una caída del peso de la UE en el sector en el mundo de tres décimas , de un 10,3% a un 10%, mientras que China vio como crecía su hegemonía ligeramente del 49,4% al 49,6%.

Mejores perspectivas

Sin embargo, no todo en 2016 fueron malas noticias. Las denuncias contra China de 'dumping' -venta por debajo del precio de mercado- y competencia desleal por parte de la industria han tenido sus efectos y la UE acabó imponiendo medidas de defensa comercial. Aunque estas no llegaron ni tan rápido ni son tan altas como las de EE UU han tenido sus efectos y han conseguido reconducir la situación, de tal forma, que el futuro se vea relativamente más despejado para este 2017. Prueba de ello es, por ejemplo, la intención de Arcelor de aumentar la producción en Sestao, de 12.000 toneladas mensuales a 33.000, o el objetivo que se ha marcado para las factorías asturianas: lograr cinco millones de toneladas de producción para 2019. De hecho, tanto la empresa como los sindicatos esperan que en 2017 se alcancen cifras de récord.

Otras compañías, como ThyssenKrupp, también tienen mejores previsiones para su división de acero. La compañía alemana reabrió su factoría de Galmed, en Sagunto (Valencia), a finales del pasado año y el Grupo Gallardo Balboa anunció este mes también retomar la producción de acero galvanizado y pintado en sus instalaciones de Jerez de los Caballeros, Badajoz.

Cifras en millones de toneladas Fuente: World Steel

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos