El acero asturiano se libra de los nuevos aranceles impuestos por China a la UE

Un operario de ArcelorMittal en el tren de carril de la factoría de Gijón. / DANIEL MORA
Un operario de ArcelorMittal en el tren de carril de la factoría de Gijón. / DANIEL MORA

Arcelor, inmerso en una crisis que le ha obligado a ejecutar recortes en sus plantas asturianas, teme que la guerra comercial se recrudezca

LAURA CASTROGIJÓN.

El acero asturiano sortea una nueva batalla en la guerra comercial. El Ministerio de Comercio de China anunció ayer la imposición de aranceles sobre algunos productos de acero inoxidable importados de la Unión Europea, Japón, Corea del Sur e Indonesia. En un primer momento el comunicado hizo saltar las alarmas en Arcelor, que asiste con recelo a la guerra comercial por el temor a que se recrudezca y su situación en las plantas de Asturias y Europa se resienta aún más. Pero fuentes de la empresa confirmaron que estas nuevas medidas proteccionistas «no afectan» a la producción de la multinacional siderúrgica en la región, al imponerse exclusivamente al acero inoxidable. No obstante, la multinacional siderúrgica se mantiene expectante ante el desarrollo de la guerra comercial por el temor a que afecte aún más a su producción. En concreto, van dirigidas a palanquillas y laminados en caliente, que se utilizan como materia prima para fabricar productos de acero inoxidable para la construcción naval, contenedores, ferrocarriles, energía y otras industrias.

El Gobierno chino sostiene que estos productos estaban sometidos a 'dumping' -práctica comercial que consiste en vender por debajo del valor de coste-, lo que causó «daños considerables» en la industria nacional. Por ello, a partir de ahora los importadores de estos productos deberán pagar tasas impositivas de entre el 18,1% y el 103,1% durante los próximos cinco años. China, que había impuesto de manera preliminar estas medidas en marzo, zanjó ayer el problema adoptándolas de forma permanente.

La guerra arancelaria emprendida por Donald Trump ha provocado un efecto dominó en las relaciones comerciales globales y ha causado estragos en la industria siderúrgica, incluida la asturiana. Las medidas proteccionistas del presidente de Estados Unidos llevaron a los productores turcos, entre otros, a colocar sus productos en el mercado europeo, lo que provocó un exceso de oferta y el desplome de los precios. Esto obligó a la Unión Europea a imponer sus propias medidas de defensa comercial, que se quedaron lejos de solucionar el problema y animaron a Arcelor, ya envuelto en una desaceleración global del mercado, a ejecutar un recorte de 700.000 toneladas en Asturias -el 16% de su producción- y a paralizar un horno alto de manera indefinida.

El gigante asiático y Rusia son los países que más trabas comerciales imponen a Europa

La guerra comercial ha causado, tal y como advertía el sector siderúrgico europeo a principios del año anterior, una avalancha de las importaciones de acero en Europa. El año pasado la llegada de productos acabados al viejo continente creció un 12% y solo la bobina laminada en caliente, uno de los productos que salen de las plantas asturianas de Arcelor, vieron cómo crecían las ventas al exterior un 37% en relación a dos años antes. De hecho, se calcula que dos de cada tres toneladas que iban a ir destinadas al mercado americano acaban recalando en Europa.

Reestructura urgente

La Unión Europea y otros países llevan años reclamando a Pekín una reestructuración de su abultado sector siderúrgico y evite la comercialización de sus productos a precios inferiores a su coste, un problema que el gigante asiático sufre ahora con la creciente entrada de palanquillas y laminados en caliente de acero inoxidable. El viejo continente mantiene en vigor un total de 41 medidas de defensa comercial frente a las importaciones desleales, de las cuales 18 están destinadas a frenar la entrada de productos siderúrgicos chinos.

Y por contra, China es, junto a Rusia, el país que más obstáculos comerciales impone a las exportaciones de la UE. Así lo recoge un informe de la Comisión Europea sobre las barreras al comercio y a la inversión publicado el pasado mes de junio. El gigante asiático tiene hasta 37 medidas restrictivas que «frenan las exportaciones y oportunidades de inversión de la Unión Europea».