La actividad en el pozo Carrio quedó parada dos turnos por una huelga

Trabajadores del pozo Carrio se concentraton en las instalaciones de la explotación minera de Laviana, propiedad de Hunosa. / E. C.
Trabajadores del pozo Carrio se concentraton en las instalaciones de la explotación minera de Laviana, propiedad de Hunosa. / E. C.

Las sedes del SOMA y del PSOE en la cuenca del Nalón aparecen con pintadas contra la política energética del Gobierno

D. F. GIJÓN.

La actividad en el pozo Carrio (Laviana), de la empresa pública Hunosa, quedó paralizada durante dos turnos por una huelga de la plantilla en defensa con el «cese del contrato de una de las empresas auxiliares -Carbomec- que operan en esta explotación», tal y como afirmaron ayer a este diario desde el SOMA-Fitag-UGT. Según esta organización sindical, que junto con CC OO secundaron las movilizaciones, los paros afectaron al turno de la noche del jueves y al de mañana del viernes. La actividad se retomó en la tarde de ayer.

Cese de un contrato

Durante sus protestas, los trabajadores del pozo Carrio portaron pancartas en solidaridad con los afectados por el cese de los contratos. De esta forma, en una de ellas podía leerse «non a los al cierre de la rampla S7, non a los despidos de Carbomec, Hunosa culpable» y en otra y «no al desmantelamiento del pozo Carrio».

Estos paros en los dos turnos de la noche del pozo Carrio, de Hunosa, coincidieron con la celebración en la Junta General del pleno monográfico sobre transición energética y minería. Y es que este debate ya es el eje central de la vida política asturiana, especialmente en las cuencas, una de las zonas más afectadas por una descarbonización exprés.

También en la madrugada de ayer aparecieron varias pintadas en varias sedes del PSOE en distintas localidades del valle del Nalón, como la de Lada, La Felguera o Laviana, municipio de donde fue alcalde el actual secretario general de la Federación Socialista Asturiana, Adrián Barbón. También fueron objeto de pintadas las fachadas de varias sedes del sindicato minero SOMA-Fitag-UGT, en las que les acusaban de «traidores».

Además de las pintadas, fueron depositadas a las puertas de estas sedes unas octavillas en las que se podía leer el siguiente texto: «Cuando venís pidir votos defendéis la minería, cuando gobernáis oprimís a la clase obrera y cerráis los pozos; PSOE culpable, PSOE traidor. Por la nacionalización del sector, por la soberanía energética, por unos contornos mineros donde poder vivir, vais a dejar las cuencas hechas escombro».

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