La UE advierte a España de que el proceso de descarbonización tiene que ser «progresivo»

El comisario Miguel Arias Cañete, ayer, durante su ponencia en el desayuno informativo de Europa Press / EFE
El comisario Miguel Arias Cañete, ayer, durante su ponencia en el desayuno informativo de Europa Press / EFE

Sánchez aboga por una transición «justa» y defiende la ecología como fuente de «oportunidades donde otros ven amenazas»

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

El comisario europeo de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete, pidió ayer a España que sea «ambiciosa» con sus políticas en esta materia, pero también advirtió de que el proceso de descarbonización y electrificación, «tiene que tener periodos progresivos», en línea con las reclamaciones del Gobierno del Principado, que no se opone a la transición energética, pero sí reclama tiempo para ella. El responsable de la UE intervino en los desayunos informativos organizados por Europa Press, una cita en la que defendió el objetivo de reducción de emisiones de los 28 para 2030. De hecho, se mostró convencido de que el porcentaje se revisará al alza hasta el 45%, pero también avisó al Ejecutivo de Pedro Sánchez de que «es mucho más complicado reducir altos niveles de emisiones si se desmantela el carbón por una parte y se cierran las nucleares simultáneamente».

Arias Cañete recordó que los Estados miembros de la UE deben presentar antes de fin de año un plan integrado de energía y clima para alcanzar el objetivo europeo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 40% para 2030, una hoja de ruta de la que conversó con la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, el pasado lunes, en una reunión en la que reclamó que establezca planes ambiciosos, con la pretensión de actualizarlos cada cinco años, para que cumplan la legislación comunitaria. «No tiene sentido iniciar una revolución energética, si no se cumple», señaló, sin entrar a analizar cuáles son las medidas que debe adoptar el Ejecutivo español, ya que el mix es «competencia exclusiva» suya. «Cada Estado tendrá que hacer su composición de lugar», añadió, para afirmar que respeta «plenamente» las decisiones de cada Estado.

No obstante, Arias Cañete, aunque defendió la «neutralidad» tecnológica de la Comisión Europea, criticó que se pueda demonizar al diésel -la ministra advirtió de que tiene los días contados-, ya que, en la actualidad, hay vehículos que se alimentan con este tipo de combustible que «contaminan menos y cumplen con la legislación europea». Es «erróneo» hablar de diésel «en general», ya que «hay diésel limpio y diésel no tan limpio», aseguró, y vaticino que en el horizonte de 2030, habrá todavía entre un 80% y un 60% de vehículos de combustión.

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Además, advirtió de que la electrificación en la Unión Europea -hasta ahora solo un cuarto de la energía que se consume tiene procedencia eléctrica y hace falta que aumente para reducir las emisiones- cuenta con «muchos cuellos de botella». Así, destacó que los fabricantes europeos de coches han apostado por los modelos de combustión interna, frente a países como China que están impulsando el vehículo eléctrico. Asimismo, avisó de que se deben incrementar los puntos de recarga, ya que en España son 1.754 y serán necesarios más de 200.000 para alcanzar un objetivo del 30% de reducción de emisiones en 2030 y unos 380.000 si la meta sube al 50%.

«La lucha contra el cambio climático es a lo largo de todo este siglo, y supone revoluciones tecnológicas, revoluciones de la movilidad, transición energética y, luego, cambiar los pactos sociales de esta transición, cambiar totalmente la formación profesional. Es un reto que afecta universalmente y a todos», recalcó, durante el desayuno, al que acudieron, entre otros, los secretarios de Estado de Energía y de Medio Ambiente, José Domínguez y el asturiano Hugo Alfonso Morán, respectivamente.

Los tres ejes del Gobierno

Por otro lado, el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, anunció, en su comparecencia en el Congreso para explicar su programa de Gobierno, la elaboración de tres ejes normativos basados en la aprobación de una Ley de Cambio Climático y Transición Energética, un Plan Nacional integrado de energía y clima, y un Plan integral de innovación tecnológica y desarrollo económico hacia la transición energética. «Este Gobierno quiere mirar la economía desde una perspectiva ecológica, viendo oportunidades donde otros ven amenazas», defendió el presidente, que considera la transición ecológica de la economía como «fundamental para el cambio del modelo productivo y consolidar un sistema de crecimiento sostenible». No obstante, también señaló que el Ejecutivo pretende impulsar una «transición justa» para aquellas zonas que se vean afectadas por el cambio energético, como puede ser Asturias.

La postura del Gobierno no convenció al diputado de Foro Asturias, Isidro Martínez Oblanca, que en su turno de palabra recriminó a Sánchez «el giro copernicano de la política energética nacional» y le acusó de iniciar una etapa de encarecimiento de la electricidad, «de desertización y de empobrecimiento nacional, de manera muy concreta para las cuencas mineras».