El alumnado de FP ya dobla el número de estudiantes de la Universidad

Víctor Martínez, Jesús Alonso y Arturo Ordóñez, tres de los participantes en la mesa redonda. / O. ANTUÑA
Víctor Martínez, Jesús Alonso y Arturo Ordóñez, tres de los participantes en la mesa redonda. / O. ANTUÑA

Los cursos de La Granda analizan la formación profesional con la demanda de los empresarios de reforzar el diálogo con la administración

FERNANDO DEL BUSTOLA GRANDA.

La situación de la formación profesional (FP) en la región se analizó ayer en los cursos de La Granda en una jornada patrocinada por el Grupo Daniel Alonso. El debate puso de manifiesto un par de detalles sobre esta formación en Asturias.Por una parte, ya se ha producido un cambio de tendencia y, tal como indicó José Martínez Evaristo, jefe del servicio de Formación Profesional de la Consejería de Educación, el número de estudiantes de FP ya dobla a los universitarios: 7.568 frente a los 4.315 del pasado curso. Sin embargo, no se cubre la demanda de profesionales de la industria.

Ahí coge peso la demografía, ya que los datos reflejan que en Asturias «al año se jubilan entre 13.000 y 12.000 personas, pero no sale el número de estudiantes que se necesita. Es un problema que afecta a todos los sectores. En las TIC también existe carencia como en la Industria», dijo.

De ahí que argumentase la necesidad de evolucionar a un nuevo «modelo de formación profesional pactado entre administración, sindicatos y patronal». Con todo, la actual FP ha evolucionado mucho y, casi se podía decir que ha tendido a la 'dualización'. Evaristo recordó que la actual FP recoge en su currículum entre un 60 y 70% de contenidos prácticos y las últimas estadísticas señalan un grado de inserción laboral del 63% que alcanza el 70% en la FP dual.

Víctor Martínez, director de operaciones de IDESA, trazó las grandes líneas de la economía mundial donde el eje Asia-Pacífico desplaza en importancia a eje Euro-Atlántico. Se genera un nuevo mercado mundial de competencia «muy fuerte en el plano industrial», donde «no hay distancias» y donde el reto es que la formación responda a las necesidades de la «cuarta revolución industrial: la digitalización, que implicará un cambio en toda la economía».

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Así, citó el ejemplo de ArcelorMittal, donde buena parte de sus esfuerzos en I+D se centran en desarrollar un cuadro de mando «donde las decisiones se puedan tomar con datos en tiempo real».

Todo ello obliga a desarrollar un diálogo entre administración y empresas para modificar la formación de manera que «se responda a las necesidades de la industria 4.0, donde cada vez importan menos los conocimientos y más las competencias». Víctor Martínez defendió el potencial de la FP dual para impulsar ese diálogo y transferencia de conocimientos. De ahí que subrayase la importancia de «aprender de los casos de éxito que se han desarrollado para copiar de ellos».

Javier Cueli, director de Centro Integrado de Formación Profesional de La Laboral, explicó el día a día de la FP, subrayando como «la velocidad de los cambios tecnológicos hace que sea necesario un aprendizaje continuo y la formación ya no solo sea enseñar una técnica, sino aprender diferentes habilidades».

Cueli recordó la evolución de la FP y la importancia del diálogo con las empresas, indicando la necesidad de que «la sociedad valore la FP y su potencial». En su intervención también apuntó la necesidad de mejorar la formación sobre la enseñanza de la FP, ya que cada profesor aborda la docencia sin una referencia clara y potenciar el diálogo con las empresas, donde existen muchas posibilidades, incluyendo compartir recursos. «En La Laboral tenemos máquinas que muchas pymes no pueden disponer de ellas y existen muchas posibilidades», aseguró.

De esta manera, Miguel Ángel Caldevilla, secretario de la Asociación de Antiguos Alumnos de la Laboral, reivindicó el antiguo modelo de universidades laborales en España, e incidió en la necesidad de un «nuevo glosario, un nuevo vocabulario para hablar entre nosotros». Y es que una de las ideas generalizadas a lo largo de la mañana fue la necesidad de colaboración entre los diferentes agentes implicados: empresarios, sindicatos y administración para responder a las necesidades formativas.

Caldevilla también defendió la Formación Dual (una de las constantes en las intervenciones de ayer) y reivindicó la necesidad de recuperar la figura del maestro o tutor, tanto en el ámbito de la empresa como en el formativo, aunque advirtió que «no es fácil ser tutor, no sirve cualquiera».

Enrique Pazo presentó la experiencia de FP en el Centro Integrado Ferrolterra, que atiende a toda la comarca de El Ferrol y donde el grupo Daniel Alonso ha impulsado proyectos de FP dual con éxito. Aunque las claves también se encuentran en que «la consejería invierta en los centros y los centros inviertan en los profesorados, porque no todo el mundo vale para todo. Es necesario mantener la ilusión del profesorado».

La experiencia de Pazo demuestra la importancia de la FP dual no tanto como por la inserción laboral de los alumnos, aunque nadie niega su valor, sino porque se modifica el paradigma de la enseñanza. Así, asegura que «la relación con la empresa motiva que los profesores se reciclen».

El diálogo afecta a ambas partes y el ponente apuntó que desde el mundo empresarial «se aprende a informar con antelación de sus necesidades a la empresa». Pazo también destacó el potencial del mundo empresarial para la formación complementaria, si bien otras fórmulas como el «contrato de aprendizaje fracasaron».

Y apuntó la trascendencia del éxito laboral de la FP para modificar su percepción social. «Las familias ven que los estudiantes de FP consiguen un trabajo estable y pueden desarrollar una carrera profesional, ser un mando intermedio en la empresa, con lo que la percepción de estos estudios mejora», comentó durante su intervención.

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