Arcelor contiene la aplicación del ERTE pese a los recortes en la producción

Instalaciones de la acería de Avilés, que se reformará a final de año. / PALOMA UCHA
Instalaciones de la acería de Avilés, que se reformará a final de año. / PALOMA UCHA

El porcentaje de aplicación del expediente regulador ronda el 0,5%, similar al de 2018, al recurrir al gasto de días libres y destinados a reconocimientos médicos

P. LAMADRIDGIJÓN.

Las paradas en las factorías asturianas de Arcelor siempre generan inquietud, aunque es una medida que la siderúrgica suele adoptar varias veces al año y en la que recurre al expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) vigente lo mínimo posible. Sin embargo, el contexto actual es más complejo, con los recortes de producción que se iniciaron en junio y un cese de la actividad de un horno alto sin fecha de arranque para el otoño. Ahora se incluye en esos ajustes una nueva parada para la próxima semana, que afectará a unos 600 trabajadores de la acería de Gijón y el tren de alambrón y que la empresa justifica en la falta de pedidos.

No es la primera registrada en lo que va de año. De hecho, 2019 comenzó con un contundente ciclo de paros en las líneas de galvanizado, de inspección y de fleje, todas en Avilés, ante la caída de negocio del sector del automóvil por la crisis del diésel. Interrupción que ya había comenzado en diciembre del año anterior y que se prolongó durante once días. En total, alrededor de 250 trabajadores se vieron afectados por este alto.

También se regularon en el primer trimestre los 1.624 trabajadores de jornada normal de las plantas de Gijón y Avilés, que dejaron de trabajar durante siete jornadas hasta marzo. Asimismo, en el primer mes del año la caída de pedidos llevó a Arcelor a detener la producción en diferentes instalaciones de la planta avilesina durante varias jornadas, principalmente en la línea de hojalata. En concreto, paró decapado, tándem 2, limpieza electrolítica y recocido continuo, témper, la línea de hojalata número 2 y el departamento de calidad. Esta medida afectó a todos los trabajadores, tanto el personal de producción, como el de mantenimiento, de todos los tipos de jornada y turnos, así como a los empleados de auxiliares.

En junio, llegó una nueva parada que atañía a unos 400 empleados, que cesaron sus labores en el tren de bandas en caliente y las instalaciones dependientes durante una semana. No obstante, Arcelor negoció con los sindicatos que la última alternativa en estos casos sería la aplicación del ERTE, cuya vigencia se prorrogó en diciembre tres años más. Y así se ha cumplido en lo que va de 2019. Según fuentes sindicales, en las factorías asturianas el porcentaje de aplicación del expediente regulador ronda el 0,53%, al igual que el año pasado. Aunque para el último trimestre sí se espera una aplicación intensiva, cuando está prevista la parada del horno 'B' de Gijón de manera indefinida y el cierre temporal de la acería de Avilés, en noviembre, para realizar la segunda parte de las reformas programadas en dichas instalaciones.

90% del salario bruto

La escasa aplicación del ERTE pese a las distintas paradas realizadas en lo que va de año se debe a que se opta por que los trabajadores -la plantilla suma 5.400- disfruten de descansos pendientes, días de vacaciones, licencias y aprovechen para realizar reconocimientos médicos. Tal y como acordaron Arcelor y sindicatos, el porcentaje máximo de aplicación del ERTE es del 8% en las plantas que forman parte de ArcelorMittal España, el conocido como Clúster Asturias -Gijón y Avilés, Lesaca, Sagunto y Echévarri-, y un 25% en el resto. Como medida de protección a los trabajadores afectados por esta regulación, perciben el 90% del salario bruto y el 100% de las pagas extraordinarias, vacaciones y días compensatorios.

La empresa y las centrales sindicales firmaron por primera vez el ERTE en 2009, en plena crisis y ante una caída tremenda en el mercado del acero y, desde entonces, se ha ido prorrogando para que el grupo siderúrgico pueda recurrir a él en caso necesario, como puede ser un descenso brusco de los pedidos o una avería. En el Principado se utilizó de forma masiva en 2015, cuando una bajada en los pedidos y la previsión de debilidad del mercado hizo que la empresa regulara a 1.800 trabajadores durante varias jornadas.

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