Asturias considera «insostenible» la subida del precio de la luz

Asturias considera «insostenible» la subida del precio de la luz
La profesora de la Universidad de Oviedo Ángeles Ceínos y el consejero de Empleo, Industria y Turismo, Isaac Pola. / TAREK

Más allá de las familias, las grandes damnificadas de los precios más elevados son las empresas electrointensivas

NOELIA A. ERAUSQUIN / JOSÉ M. CAMARERO Gijón / Madrid

Más allá de las familias, que soportan la subida de la luz, las grandes damnificadas de los precios más elevados son las empresas electrointensivas, para las que la factura eléctrica supone, en algunos casos, hasta el 40% de sus costes. Alcoa, ArcelorMittal o Asturiana de Zinc son las compañías más afectadas en Asturias, pero también otras grandes firmas como las cementeras o DuPont ven perjudicada su competitividad por el encarecimiento de la luz, ya que compiten con instalaciones similares en otros países, pero con facturas mucho menores. En este marco, el consejero de Empleo, Industria y Turismo del Principado, Isaac Pola, consideró ayer «insostenible para nuestra industria» el incremento del precio de la electricidad y recordó que agosto de 2018 será el mes con un coste mayor desde 2008.

En este sentido, durante la Escuela de Verano de UGT Manuel Fernández 'Lito', advirtió también de que prescindir de potencia instalada, como la de las térmicas de carbón, supondrá también un nuevo incremento de su coste. «El mecanismo de configuración de precios en el mercado no responde a aspectos técnicos, sino a aspectos de cobertura de financiación de las empresas», criticó también el consejero asturiano.

Así, recordó que el coste del sistema eléctrico supone 18.000 millones de euros, de los que 7.150 corresponden a las primas para las energías renovables, frente al 1,3 que se destinó en 2017 al carbón. Esta última cifra contrasta con los 301 millones que se dedicaron al mineral autóctono en 2011.

Además, de esos 18.000 otros 5.000 millones se destinan al desarrollo de redes de distribución, 1.000 a redes de transporte y otros 2.000 al déficit tarifario. Esas cifras no repercuten en su totalidad en la factura que pagan los consumidores, tanto particulares como empresas, pero sí una gran parte. En concreto, más de 13.000 millones.

No todo el incremento del precio en el mercado de la luz repercute en la factura eléctrica, disparada por otros conceptos como los peajes o los impuestos, pero la subida de las últimas semanas se deja notar ya en los recibos que reciben los ciudadanos. Ayer el coste por megavatio registró un nuevo récord al situarse en 74,58 euros por megavatio hora (MWh), una marca que supera la de hace solo unos días y que está llamada a quedarse corta también en poco tiempo. Hace una semana el coste rondaba los 71 euros. Para encontrar cifras similares a las actuales hay que remontarse al 6 de diciembre del año pasado, cuando se situaba en 75,70 euros, según el operador del mercado ibérico, Omie. Pero en pleno invierno se dan picos de consumo y también es más habitual que los precios aumenten.

Solo en agosto, el precio de la luz se disparó un 24% con respecto al mismo mes de 2017 y eso, a pesar de no ser un mes tradicionalmente alcista. Organizaciones como Facua ya denuncian que el consumidor medio tendrá que pagar por el mes pasado la factura más cara de la historia. Esto, a pesar de que los precios eléctricos mayoristas representan el 35% de la factura, mientras que el resto de la factura son costes regulados, fijados por el Gobierno.

Pese a ello, no se veían precios similares desde hace una década. A este ritmo, 2018 será el segundo año, después de 2008, con el coste más caro del recibo, a la espera de las reformas anunciadas por Pedro Sánchez para contener el precio de la electricidad, aunque no concretadas.

Los futuros del mercado avanzan que el último tramo de 2018 será muy perjudicial para el bolsillo

La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, comparecerá en dos semanas para dar explicaciones sobre este encarecimiento que amenaza los bolsillos de los consumidores y de la gran industria, que lleva años reclamando una factura más competitiva en relación a la de sus competidores procedentes de otros países. Se espera que, en ese momento, avance, al menos, algunas de sus propuestas para aliviar los recibos.

Igual que en 2017 el encarecimiento llegó a causa de la falta de lluvias y de viento, en esta ocasión hay otros factores añadidos. A la escasa generación eólica -la más barata-, que obliga a entrar en el mix fuentes más caras como el gas y el carbón, se une un incremento en el precio de este mineral y el enorme encarecimiento de los derechos de emisión de CO2. Además, el precio del petróleo también dispara el coste del gas.

«Lo que tiene que hacer el Gobierno es entrar en el oligopolio de las eléctricas, fijar precios que sean justos y bajar los impuestos, porque en realidad el 27% de nuestra factura son tasas», reclama desde Facua Mírian Díaz.

Mientras tanto, los precios del mercado de generación continúan en cotas elevadas. Para hoy, está previsto un coste de 71 euros/Mwh, un 5% inferior al de ayer, pero se prevé que ese récord se vuelva a superar.

Los futuros del mercado eléctrico siguen apuntando a que el último tramo de 2018 será especialmente perjudicial para el bolsillo de las familias cuando tengan que abonar la factura de la luz. Las negociaciones en esta plataforma anticipan precios por encima de los 70 euros/Mwh para final de año.

Pero, además, esta subida va a empezar a llegar a consumidores que, hasta ahora, permanecían ajenos a ella. Se trata del casi 60% de los que tienen contratadas tarifas fijas que les permiten pagar lo mismo mes tras mes independientemente de los costes que registra el mercado mayorista. Sin embargo, buena parte de estos clientes que han optado por los precios liberalizados pueden ver truncada su tranquilidad cuando las compañías eléctricas vayan incrementando los precios de las ofertas que comercializan actualmente.

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