El economista que pasó de las aulas a la política en plena crisis

Campa se incorporó al Ministerio de Economía en mayo de 2009 de la mano de la exministra Elena Salgado

L. CASTRO

A José Manuel Campa, economista asturiano de 54 años, no le dan miedo los retos. Abandonó su Oviedo natal, donde se licenció en Economía y Derecho, para convertirse en doctor por la prestigiosa Universidad de Harvard. Trabajó durante varios años como docente asociado en Columbia y Nueva York y como profesor de finanzas en la Escuela de Negocio de la Universidad de Navarra. Fue nombrado colegiado de honor del Colegio de Economistas de Asturias además de hijo predilecto del Ayuntamiento de Oviedo.

Su primer gran salto profesional fue a la política. Lo hizo en 2009, en plena crisis económica, y tomó la decisión en apenas 72 horas. Llegó al Ejecutivo de la mano de la ex ministra de Economía Elena Salgado, quien le encomendó la tarea de resolver «la cara más amarga» -según reconoció entonces ella misma- de la crisis económica: el elevado desempleo que por aquel entonces superaba los 3.644.800 parados y seguía subiendo. Su nombramiento sorprendió por su ideología alejada del socialismo al mostrarse abiertamente partidario de liberalizar el sistema económico. De hecho, cuando accedió al cargo acababa de suscribir el 'Manifiesto de los 100' propuesta de reforma laboral que proponía un nuevo contrato con una indemnización por despido más baja y vinculada a la antigüedad. Se guardó esta idea, pero no las relacionadas con las pensiones, pues tuvo un papel relevante en la reforma del sistema, proponiendo, entre otras medidas, el aplazamiento de la edad de jubilación a los 67 años. No obstante, se había mostrado partidario de incluir un aumento del período de cómputo de las pensiones de 15 a 25 años y subir el mínimo exigido para percibirla de 15 a 17, pero al poco tiempo aseguró que solo era «un ejemplo».

Fue de los primeros en hablar de los famosos -y criticados- 'brotes verdes' como claros indicios de la recuperación económica. Sin embargo, en la primavera de 2010 admitió que este proceso llevaría más tiempo y esfuerzos de lo previsto, aunque insistió en que España, a diferencia de otros países como Grecia, no necesitaban un «manguerazo» para el sector financiero.

Promovió que las Cajas tuvieran mayores requisitos de capital que los bancos

Cargó duramente contra las Cajas de Ahorros, pues en su opinión eran las responsables del problema y promovió que tuvieran mayores requisitos de capital que los bancos si no colocaban, al menos, el 25% de su capital en manos privadas o salían a bolsa. Precisamente esta posición le llevó a declarar en la comisión sobre la crisis financiera del Congreso, donde evitó hacer autocrítica sobre si sus medidas habían podido influir en casos como el de Bankia.

Cuando dejó el ministerio en 2011 retomó su carrera docente en la Universidad de Navarra, pero no tardó en incorporarse a la banca privada. En 2014 el Banco Santander, concretamente Emilio Botín, le nombró director global de Relaciones y Asuntos Reguladores, un cargo que ahora deberá dejar para asumir la presidencia de la Autoridad Bancaria Europea. También formó parte del Consejo de Estabilidad Financiera, del Comité Económico y Financiero Europeo e incluso representó a España en el G-20.