Liberbank rechaza una ampliación de capital tras la fusión con Unicaja

Una oficina de Liberbank en Oviedo. /  PABLO LORENZANA
Una oficina de Liberbank en Oviedo. / PABLO LORENZANA

Las negociaciones con la entidad andaluza, que sí baraja la medida, encaran su recta final con los dos bancos en mínimos anuales de cotización

ÓSCAR PANDIELLO GIJÓN.

Liberbank y Unicaja siguen lentos pero firmes con el proceso de fusión que les llevará a ser el sexto banco más grande del país. Pese a que desde las dos entidades se lanzan mensajes tranquilizadores acerca del transcurso del proceso, lo cierto es que la falta de novedades lleva varios días inquietando a los inversores, una circunstancia que ha castigado a las dos entidades con una bajada de sus cotizaciones en Bolsa hasta mínimos anuales.

Así, al cierre del mercado, el banco andaluz vio como su cotización descendía un 1,69% hasta 0,93 euros por acción. Liberbank, por su parte, perdió un 2,48% de su valor hasta situar sus títulos en 0,38 euros. La tendencia a la baja, especialmente acusada desde el pasado miércoles, ha encendido las alarmas de ambos bancos, que no quieren perder peso específico en la ecuación de canje. La caída, además, ha situado a las dos entidades en sus cotizaciones mínimas del año. En el caso de Unicaja, las acciones han alcanzado su suelo histórico.

Aunque los bancos buscan mantener las negociaciones en el más absoluto secreto, los plazos ya empiezan a apretar y varias decisiones se presentan como esenciales para el futuro de la entidad resultante. Una de las más debatidas será la de ejecución de una ampliación de capital, una medida que permitiría sufragar los gastos operativos derivados de la fusión.

En este punto no hay consenso entre los dos bancos. Así, desde fuentes cercanas al asturiano subrayan que el objetivo «pasa por no acudir a ninguna ampliación de capital». La intención de Liberbank, por tanto, es asumir estos gastos de racionalización a través de fondos propios. «Tenemos palancas suficientes como para no tener que acudir al mercado», subrayan.

Desde el banco malagueño, sin embargo, no son tan rotundos a la hora de descartar esta ampliación de capital. La opción, de hecho, podría estar sobre la mesa en función de los términos en los que se cierre el acuerdo final entre las dos partes. «Tendrá que decidirse, no hay nada cerrado ni definitivo», asumen. En lo que sí hacen hincapié es que esta hipotética ampliación de capital no sería «en ningún caso» por falta de solvencia de las dos entidades. Si se acude al mercado a buscar financiación sería, según detallan desde el banco andaluz, para asumir los costes de integración.

Hoja de ruta

Los plazos de la fusión son, de momento, inciertos. Salvo el 'impasse' vivido con la irrupción de Abanca y su opa frustrada, que se tradujo en un repunte coyuntural de las acciones de Liberbank, el proceso apenas ha tenido altibajos. Se espera, por tanto, que las convocatorias de las juntas extraordinarias de ambos bancos, necesarias para aprobar el proyecto de fusión, se celebren durante el mes de mayo o las primeras semanas de junio. Lo que ya quedó claro hace unos días es que este plan no se podrá presentar a los accionistas en la junta ordinaria de abril, donde se someterán a votación las cuentas anuales antes de remitirlas de forma definitiva al Banco de España.

El proceso, además, contará con dos elementos que dilatarán más su conclusión. En primer lugar, la propia convocatoria de la junta extraordinaria de accionistas necesita de un plazo de 30 días entre su anuncio y su celebración. El acuerdo final entre las dos entidades, asimismo, tendrá que pasar por el filtro de un inspector independiente nombrado por el Registro Mercantil.

Una vez remitido el acuerdo de fusión al inspector, este tendrá un periodo máximo de un mes para emitir su veredicto sobre la conveniencia de la integración. En principio, con las dos entidades saneadas y con la creciente presión de los organismos comunitarios por cerrar fusiones entre los bancos de tamaño medio, no se espera que el acuerdo pueda pasar por mayores apuros.