Bruselas cuestiona el Presupuesto de Sánchez y advierte de un desvío de 3.700 millones

La Comisión revisa a la baja el crecimiento de 2018 y 2019 hasta el 2,6% y el 2,2% del PIB

ADOLFO LORENTEBruselas

Son las primeras previsiones macroeconómicas que el Gobierno de Pedro Sánchez recibe de la Comisión Europea y no han sido precisamente para echar las campanas al vuelo. Bruselas ha cifrado el déficit de España en el 2,1% del PIB, tres décimas más de lo estimado por el Ejecutivo socialista a la hora de elaborar el proyecto de Presupuestos (en torno a 3.700 millones) y ocho décimas más del objetivo oficial de déficit que aún persiste, cuantificado en el 1,3%. Además, se rebaja el crecimiento ligeramente a la baja en dos décimas, hasta el 2,6% y el 2,2% del PIB en 2018 y 2019, respectivamente.

Esta cifra supone un duro varapalo para Sánchez después del toque de atención que supuso la carta remitida por la Comisión nada más enviar el borrador de las Cuentas pactadas entre el PSOE y Podemos. Bruselas, entonces, no lo veía nada claro y a tenor de estas nuevas cifras, su opinión apenas ha cambiado. La meta política fijada es del 1,8% y Madrid la sobrepasa de forma considerable. Tres décimas que son una pesada losa porque, además, el Ejecutivo venía insistiendo en que sin hacer absolutamente nada, prorrogando el Presupuesto de Mariano Rajoy, el desajuste sería del 2,2%.

¿Entonces? O hay muchos gastos o los ingresos con los que quieren financiarlos no están tan claros. Léase la tasa Google, la tasa Tobin a las transacciones financieras, las medidas contra el fraude fiscal... «Hay incertidumbre sobre el rendimiento de algunos de los nuevos impuestos, así como sobre el impacto fiscal del incremento planeado del salario mínimo», alerta Bruselas. Respecto a la medida estrella de subir el salario mínimo interprofesional (SMI) a 900 euros, los funcionarios destacan el impacto positivo que tendrá en el consumo, no así en la creación de empleo, donde crecerá la incertidumbre.

Y es que el déficit es algo tan sencillo como sumar y restar. Tanto ingresas, tanto gastas, y España, en 2017, gastó más de 30.000 millones de los que fue capaz de ingresar. Cerró con un déficit del 3,1%, lo que le convirtió en el único país de los Veintiocho en estar sometido a un procedimiento por déficit excesivo al estar por encima del 3%, el límite fijado en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

Pese a todo, lejos de Italia

Las previsiones no son buenas pero el Gobierno tiene argumentos para 'vender' que el margen de maniobra es aún muy amplio. Por ejemplo, estas mismas proyecciones creen que el déficit de este año será del 2,7%, como estima el Ministerio de Economía, lo que por fin dejará al país por debajo del 3%. Esta es la clave de bóveda, el clavo ardiendo al que se agarra Sánchez recordando que una vez se está por debajo de ese 3%, lo importante no es el déficit nominal (2,1% en lugar del 1,8%) sino el estructural. La promesa que la ministra Nadia Calviño ha trasladado a Bruselas es que será del 0,4% (cerca de 5.000 millones), el mayor ajuste realizado por España en los últimos seis años. ¿Y qué es el déficit estructural? El de verdad, no el que tiene que ver con los vientos de cola generados por el petróleo o el BCE

Otra de las grandes armas a favor del Gobierno son las proyecciones de crecimiento. «Ahora, en su quinto año de expansión, la economía española ha empezado a mostrar señales de una suave desaceleración en la primera mitad del año», explica el documento. La revisión se ha realizado ligeramente a la baja como consecuencia de la incertidumbre internacional, pero aun así, España seguirá siendo la gran locomotora al crecer por encima de Alemania, Francia y, sobre todo, Italia. En verano, Bruselas anunció que el incremento sería del 2,9% y el 2,4% para 2018 y 2019, respectivamente. La bajada ha sido de dos décimas en los dos años.

Desde una perspectiva más política, con las elecciones europeas a la vuelta de la esquina, nadie espera ni medio reproche por parte de la UE a las grandes capitales. Si hay un problema grave en la UE se llama Italia, así que vía libre para Sánchez.

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